Sutras 31-36
Por: Susana Margarita Rodríguez Licea.

“El Buda meditando” imagen Idea y diseño de Lupita Ortiz, con la asistencia de Copilot – junio 2026.
El sendero del Buda muestra el recorrido que el alma, en su trabajo esotérico puede realizar para liberarse del obstinado ego, despertar conciencia y lograr la autorrealización íntima del Ser.
Sutra 31: El camino de la ley
“SI DETERMINAS TU RUMBO POR LA FUERZA O CON PRISA, TE PIERDES EL CAMINO DE LA LEY”.
El recorrido del alma en la rueda del Samsara, implica evolución e involución. Cuando la esencia logra ingresar por primera vez en el reino humano, carece de experiencia, viene de los tres reinos inferiores (mineral, vegetal y animal) y comete muchos errores, se extravía y se pierde en el camino hacia la autorrealización. Los errores le acarrean karma y termina sufriendo lo indecible. En cada retorno, el alma suele distraerse y sigue cometiendo errores, porque, además, el ego se va fortaleciendo con las satisfacciones sensoriales e ilusorias, vanas y pasajeras. Ciertamente no todas las almas logran la maestría de la autorrealización; para que esto suceda, se requiere de inquietud espiritual y ésta solamente es posible cuando la Mónada, es decir, la chispa inmortal del Espíritu, se propone de verdad trabajar a su alma humana.
El ego aleja al alma del camino porque quiere resultados inmediatos e ipso factos; considera que las prácticas deben ser expeditas, olvidando que la naturaleza no da saltos y, así como una planta se desarrolla progresivamente, de la misma manera, el alma se crea mediante la transformación psicológica en el gimnasio de la vida. Los pensamientos, emociones y acciones suelen ser reaccionarias porque la personalidad es activa; mediante la psicología revolucionaria es posible volver a la personalidad pasiva, observar las impresiones y transformarlas, de esa manera, se evitará la acumulación de karma y sufrimiento.
Sutra 32: Sin apresuramiento
“TRANQUILAMENTE CONSIDERA, QUÉ ESTÁ BIEN Y QUÉ ESTÁ MAL. ACEPTANDO TODAS LAS OPINIONES POR IGUAL, SIN APRESURAMIENTOS, SABIAMENTE, OBSERVA LA LEY”.
El reconocimiento del bien y del mal, es el inicio de la transformación, el árbol de la ciencia del bien y del mal, citado en el génesis bíblico, representa el uso de la energía creadora sexual. Cuando se comió del fruto prohibido, Adán y Eva (la humanidad) fueron expulsados del Edén sin poderes. Actualmente se ha perdido todo tabú en relación a la sexualidad, desde la entrada de esta humanidad a la era de Acuario, se ha polarizado el aspecto sexual hacia las fuerzas negativas de la onda dionisíaca, promoviendo el homosexualismo, lesbianismo, zoofilia, necrofilia, etc., olvidando que la energía sexual proviene del tercer logos, el espíritu santo y que tiene la facultad de crear. El mal uso del sexo ha acarreado a la humanidad un gran karma, pues se utilizan las energías creadoras para la satisfacción de placeres sensoriales, instintivos, y muchas veces inhumanos, muy alejados del aspecto espiritual.
El desconocimiento de la ley divina no exime de su cumplimiento, todo aquél que ha agotado el ciclo de las 108 existencias, representadas por el Japamala hindú, de acuerdo con la ley de la trasmigración de las almas, ingresa a la involución sumergida de los mundos infiernos, si no ha logrado la autorrealización íntima del Ser. Sin embargo, antes de entrar a la morada de Plutón, la ley del karma paga las buenas obras, es por eso que muchos perversos, en su vida actual, viven en opulencia, mientras que algunos santos o personas que luchan por la autorrealización, viven en miseria. Inevitablemente, después de haber sido bien pagadas las buenas obras, quienes no se autorrealizan, ingresan en los mundos infiernos.
También hay gentes piadosas con delitos inconfesables; sus buenas obras siempre serán bien pagadas por la ley divina, mientras que las malas, conducen al abismo de perdición. Se paga karma por el mal que se hace y por el bien que se deja de hacer (omisión). Así es la ley de retribución, sin embargo, muchas veces se cometen errores por el ego y la falta de conciencia y actos que parecen buenos, son fallos graves ante la ley divina. Por ejemplo, hay casos de tolerancia extrema, en la que se complace con el delito; falsos juicios, prejuicios, apreciaciones equivocadas, “ayudar” a alguien en la calle, que vive en el vicio o en la explotación de menores…, se requiere de mucha conciencia, reflexión y meditación para discernir entre el bien y el mal y apartar estas apreciaciones de la mera conveniencia.
Los mayas trascendieron filosóficamente, ya que enseñaron a sacar lo malo de lo bueno y lo bueno de lo malo. El ego comete muchos errores y engaña al alma, la ira puede justificar los golpes como buenos, en nombre de la justicia; los celos pueden agredir a alguien en nombre del amor; la drogadicción o el alcoholismo se justifica en nombre de la amistad o del olvido… La falsa educación hace creer que la felicidad está en la satisfacción inmediata, como comerse un chocolate y tener placer, sin comprender que se requiere paciencia y serenidad, para transformar las impresiones y lograr momento a momento la plenitud, sin apresuramiento.
Sutra 33: Amoroso y sin miedo
“PERMANECE EN SILENCIO, AMOROSO Y SIN MIEDO”.
Indudablemente la causa del dolor radica en el ego, si los seres humanos estuvieran desprovistos de ego, serían elementales bellísimos, puros, infinitamente dichosos. Si se reflexiona en las muchedumbres humanas que pueblan la faz de la Tierra, sufriendo lo indecible, víctimas de los propios errores cometidos por el yo, viviendo con miedo y temiendo a la muerte; sin el ego, no existirían los errores, ni tampoco las consecuencias kármicas de los mismos.
Y aunque no a todos los seres humanos les interesa la maestría y la autorrealización íntima del Ser, eso no es obstáculo para la auténtica felicidad. El budismo menciona muchas moradas de bienaventuranza para aquellas chispas virginales que no están interesados en la revolución de la conciencia, la única condición para entrar a ellas es, ante todo, no tener ego.
El miedo se elimina con fe, la fe es resultado de la experiencia directa con el Ser, la fe es percepción directa de lo real, sabiduría fundamental. La fe no es creencia, “quien tiene fe, no necesita creer”. El miedo, por su parte, busca seguridad, y la seguridad esclaviza la voluntad. El miedo desarrolla complejo de inferioridad, el miedo provoca que las personas usen armas e inventen guerras. El miedo a la muerte, a la vida, al hambre, a la soledad…, conduce a los seres humanos a la violencia, al odio, a la explotación.
La mente humana debe aprender a fluir sin el proceso doloroso de los razonamientos, miedos y prejuicios; debe volverse como un niño, que vive el presente “porque la vida es tan sólo un instante eterno”, para que pueda servir de instrumento al íntimo.
Es necesario de liberarse de los prejuicios, miedos y deseos, es necesario moverse de acuerdo a los impulsos del Ser. La ira, codicia, envidia, lujuria, tiene su guarida en la mente. Cuando los agregados psicológicos no existen, no hay karma por pagar y el resultado es la auténtica felicidad. Vivir de acuerdo al recto pensar, recto sentir y recto actuar promueve consecuencias dichosas para el ser humano. El karma es negociable; según los axiomas “Haz buenas obras para que pagues tus deudas” y “Al león de la ley se le combate con la balanza”, el peso de las buenas obras contrarresta el peso de las malas obras en el platillo de la balanza cósmica.
Es necesario hacer muchas buenas obras, pero no contarlas, ni envanecerse de ellas, guardarlas en secreto, tal como lo enseña el maestro Jesús, el Cristo, en el sermón del Monte (Mateo 6:3-4), expresa:
“Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.
Sutra 34: Silencio
“EL SILENCIO NO PUEDE HACER DE UN NECIO, UN MAESTRO”.
Aunque se menciona que “el silencio es oro”, la sabiduría gnóstica enseña que “hay silencios delictuosos y palabras que hieren”. Lo mejor es “hablar cuando hay que hablar y callar cuando hay que callar”, es decir, auto observar el uso de la palabra y someter esa observación a la meditación y reflexión, para descubrir las palabras que, consciente o inconscientemente dañan a las personas, el tono de la voz que se utiliza, porque pueden ser palabras bellas, pero con sarcasmo, menosprecio o ironía. Observar la calumnia, el chisme y la maledicencia en el diario vivir y en la convivencia con la familia, amigos, compañeros de trabajo.
Desafortunadamente no existe un filtro para las palabras que se expresan y los resultados en las redes y los medios de comunicación suelen ser catastróficos para la mente y las emociones humanas, es muy necesario desarrollar la cautela en el verbo. “Las palabras malintencionadas producen fornicaciones en el mundo de la mente y las palabras arrítmicas engendran violencia en la mente cósmica”. “El hombre perfecto habla palabras de perfección”, así el lenguaje, debe ser observado para descubrir cómo se maneja la palabra y desarrollar el hábito de controlar el verbo.
Sutra 35: Grato ser libre
“MIRA HACIA ADENTRO: CÓMO ASCIENDE. QUÉ FELICIDAD ¡QUÉ GRATO SER LIBRE!”.
La libertad física no implica libertad psicológica, la revolución de la dialéctica busca liberar la mente de la esclavitud del ego. Apelando al análisis introspectivo, es posible auto conocerse y descubrir aspectos psicológicos reaccionarios, por ejemplo, al recibir palabras de insulto, se reacciona como víctima, hay enojo, frustración, ansia de venganza, rencor y resentimiento…, estas reacciones instintivas implican que otros son quienes mandan en los propios aspectos psicológicos. Si alguien quiere ver contenta a una persona, le habla bonito, le dice palabras que quiere escuchar, pero si lo quiere hacer enojar, entonces le dice palabras que hieren su susceptibilidad.
Si le invitan a beber alcohol, a drogarse, la persona acepta por el qué dirán y se convierte en esclava de los demás.
Los yoes como el orgullo, la vanidad, el miedo, hacen que la mente sea esclava de los demás. Una mente así, obedece a los impulsos y emociones negativas, no tiene control y por lo tanto los actos también son inconscientes. La libertad intelectual solamente es posible transformando las impresiones que se reciben por los sentidos, para actuar de acuerdo a la conciencia.
Sutra 36: El camino resplandeciente
“TODO SURGE Y DESAPARECE. UNA VEZ COMPRENDES ESTO, ESTÁS POR ENCIMA DE LA PENA. ES EL CAMINO DEL RESPLANDOR”.
La doctrina gnóstica enseña que a toda subida le precede una bajada, hay que bajar para poder subir. Bajar implica ingresar al inconsciente, subconsciente o infra consciente humano, las desavenencias de la vida son ejemplos de situaciones donde la conciencia se siente aprisionada por el sufrimiento, el dolor o el abandono.
La mente, por su parte, crea problemas basados en la mecánica razonativa del yo. La mente sostiene el problema como forma mental. “Toda forma mental tiene un triple proceso: surgimiento, subsistencia y disipación, el problema surge porque la mente lo crea, subsiste mientras la mente no lo olvide y se disipa cuando la mente lo olvida”.
La intuición va más allá, no tiene relación con el razonamiento, es la voz del Ser, cuando el pensamiento se disipa, entonces adviene la beatitud y después la iluminación, esas son las tres fases de la iluminación: No pensamiento, beatitud, iluminación. La intuición es la iluminación ese es el camino resplandeciente, al cual se llega por medio de la auto observación, reflexión y meditación. El iluminado es capaz de resolver los problemas más difíciles. La revolución de la dialéctica gnóstica enseña que, en lugar de tratar de resolver los problemas, se disuelvan, perder el miedo y olvidar el problema, ocupándose en otra cosa, para distraer a la mente, entonces, al alejar a la mente del problema, advendrá la iluminación, la conciencia para resolverlo. Así como las aguas turbias que ocultan el interior de un lago y, cuando el agua se tranquiliza, el fondo se vislumbra luminoso y resplandeciente.
“El Buda meditando” imagen Idea y diseño de Lupita Ortiz, con la asistencia de Copilot – junio 2026.