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Ens Naturae

Imagen El Agua Mercurial Divina Baro Urbigerus

Los nervios son para el fluido vital lo que los alambres para la electricidad. El sistema nervioso Cerebro Espinal es el asiento del Íntimo y el sistema Gran Simpático es la sede del cuerpo astral del hombre.

“El corazón envía su espíritu  por todo el cuerpo, así como el sol envía su poder a todos los planetas y tierras; la Luna (la inteligencia del cerebro) va al corazón y vuelve al cerebro. El fuego o calor  tiene su origen en la actividad química de los órganos (los pulmones), pero penetra todo el cuerpo. El licor vital o esencia vital está universalmente distribuido y se mueve o circula en el cuerpo. Este “humor” contiene muchos poderes diferentes, y produce en él “metales” (virtudes o vicios) de varias especies”. (“Paramirum”, L. I., Tr. 3 Paracelso).

Este párrafo se refiere a la constitución interna del ser humano; cuando el cuerpo vital o etérico está debilitado, el organismo físico enferma por acción refleja, el cuerpo etérico tiene su centro de gravedad en el bazo. El bazo es un órgano importantísimo en el cuerpo humano.

Cuando llega la hora del sueño, el alma envuelta en su cuerpo astral, abandona el cuerpo físico y deambula por el mundo de la quinta dimensión, mientras tanto el cuerpo etérico queda dentro del organismo físico, dicho doble etérico es llamado Lingam Sarira por los sabios orientales, el médico Paracelso llama a este cuerpo

La Mumia, este cuerpo vital tiene su Chakra Fundamental en el bazo. La flor de loto del bazo especializa las corrientes vitales del sol y las atrae y absorbe, entonces vemos en  el bazo a los glóbulos blancos transmutarse en glóbulos rojos.

La energía vital recogida por el Chakra Esplénico pasa al plexo solar y luego se difunde por los canales nerviosos del sistema Gran Simpático, llenando de vida a todo ser humano.

Cada átomo etérico penetra en cada átomo físico produciéndose una intensa vibración. Todos los procesos de la química orgánica se desenvuelven con base en el cuerpo etérico o segundo organismo. 

El tipo de enfermedades por el Ens Naturae son las relacionadas con la misma naturaleza humana, adquiridas por el medio ambiente en el que se vive, así como debidas a los pensamientos, emociones y acciones de tipo negativo. 

También  pueden ser traídas de vidas pasadas y  heredadas de los ascendientes; los defectos psicológicos, así como el consumo de drogas, alcohol y otros vicios disminuyen considerablemente la energía del cuerpo etérico y por ende vienen las consecuencias en el organismo físico.

En nuestro cerebro existe un tejido nervioso sumamente fino, que los hombres de ciencia desconocen.  Dicho tejido es el instrumento  para traer nuestros recuerdos astrales, pero cuando se presenta algún daño en esta membrana, entonces el discípulo no puede traer los recuerdos al cerebro físico. Entonces hay que solicitar a los Maestros Hermes o Hipócrates o Paracelso, la curación de estos centros.

Escríbase una carta al Templo de Alden, solicitando ayuda a cualquiera de los Maestros mencionados. Esta carta se satura primero de incienso y luego se quema con fuego, pronunciando los mantrams: “OM TAT SAT OM”, este acto debe realizarse lleno de fe, en posición de rodillas, si esto no es posible, puede hacerlo en otra postura, con mucho respeto fe y devoción, rogando ser escuchados.

Ciertamente se quema la parte material de la carta, pero la contraparte astral de ella va directamente a manos del Maestro al que vaya dirigida la carta, así el Maestro procede a curar al enfermo, siempre de acuerdo a la Ley Divina.

El Templo de Alden es el Templo de la ciencia, los cuerpos internos también enferman y necesitan médicos. Los Maestros de la ciencia son ricos en sabiduría y curan los cuerpos internos de todo el que pida ayuda.

Todo ser humano carga una atmósfera de átomos ancestrales que tienen sus chakras en las rodillas, en ellas, está localizado el instinto de conservación y la herencia de la raza. Por esta exclusiva causa tiemblan las rodillas ante un grave peligro.

Imagen: Baro Urbigerus “Das göttliche merkurianische Wasser” 1705

Las fuerzas que se encuentran dentro de nosotros son las que verdaderamente curan las enfermedades. -Hipócrates

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