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Ens Espirituale

Imagen de un grifo siglo XVII

Estimados lectores de nuestra revista, en esta ocasión voy a tocar el tema referente a una de las cinco causas de las enfermedades conocida esotéricamente como Ens Espirituale; el término Ens significa entidad, Espirituale hace alusión a lo espiritual, es claro que todo en la naturaleza tiene su parte espiritual o anímica por ejemplo, la parte espiritual de las rocas y toda clase de minerales que hay en el suelo y subsuelo está plagada por seres elementales llamados gnomos y pigmeos del elemento tierra; las rocas y todo tipo de minerales son sus cuerpos físicos. El reino vegetal y el reino animal también tienen en su parte anímica, infinidad de seres elementales que vienen a constituir los principios anímicos, espirituales e inteligentes de la naturaleza y tienen por vehículos la gran diversidad de plantas y animales que habitan en sus respectivos reinos; pero esto no es todo, ya que los demás elementos están poblados por billonadas y trillonadas de seres elementales.

En el caso del quinto elemento que se llama Éter, el cual apreciamos en el azul intenso de las lejanas montañas, está habitado por los Pungtas y Barbelos, mismos que el clarividente iluminado observa como una multitud de puntos dorados brillantes; el elemento que le sigue, viene a ser el Fuego, mismo que está poblado por una vasta cantidad de salamandras o pequeñas lagartijas en color café jugueteando entre las llamas ardientes; el elemento Aire no es la excepción ya que está habitado por una extensa cantidad de Silfos y Sílfides aéreos, maravillosos seres elementales transparentes del color del aire y de formas parecidas a la de serpientes aladas o de pequeños dragones, entre otras figuras indescriptibles con palabras; el elemento agua es el cuerpo físico de una inmensa cantidad de ondinas y nereidas que lo habitan, conocidos en la vieja Irlanda como Tritones y Sirenas del mar.

Todos estos seres elementales mencionados son inocentes, no son ni buenos ni malos, pero tienen formidables poderes; existen personas mal intencionadas que en un momento dado ordenan a cualquiera de estos elementales hacer algún daño a alguien, y obedecen enfermando a la persona contra la cual es dirigido el mal; empero, todo trae consecuencias y la ley del Karma actúa contra aquella persona mal intencionada que ordenó el certero ataque propiciando alguna extraña enfermedad a su víctima por medio de algún elemental de ciertas plantas o de animales, y en casos extremos pueden llegar a ocasionar la muerte. Es de hacer notar que los elementales usados con mala intención dañan el cuerpo vital o astral de la víctima y en consecuencia el cuerpo físico enferma.

Hay plantas de fuego, aire, agua, tierra y manejando el poder oculto, según la naturaleza de cada una de ellas, se desatan los elementos, por ejemplo: el mago al operar con los elementales de plantas de fuego puede producir un terrible incendio. En la antigua América precolombina se utilizaban los elementales de las plantas para trabajar con el oro como si se tratara de blanda arcilla. Muchos de los monumentos megalíticos erigidos en la antigüedad se levantaron gracias a la técnica del amasamiento de rocas por medio de plantas, operando con sus elementales; como ejemplo, tenemos las enormes Cabezas Olmecas en el estado de Tabasco, o el caso de piedras perfectamente esféricas de diferentes tamaños localizadas en nuestro país y en Centroamérica, mismas que fueron elaboradas por nuestros antepasados mediante la técnica del amasamiento, valiéndose de plantas y de sus elementales, de manera que nos dice el maestro Samael que ellos, nuestros ancestros no cargaban nada si no se amasaban las rocas por medio de dicha magia elemental con las plantas.

Cada elemental corresponde a un extracto anímico de cada tatwa; tatwa es vibración del Éter, el Éter se descompone en los cuatro elementos y cada elemento corresponde a una vibración tátwica o etérica, de tal manera que al fuego corresponde el tatwa Tejas, al aire el tatwa Vayú, al agua el Tatwa Apas, al elemento tierra el tatwa Pritvi; el éter se corresponde con el tatwa Akash, que es sonido primordial; la naturaleza en el principio de la creación era sonido, se escribe en el Evangelio de San Juan: “En un principio era el verbo, el verbo era Dios, todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que es hecho hubiese sido hecho…”

La materia y todo cuanto nos rodea es cristalización del verbo, del sonido. De tal manera que sabiendo hacer uso de nuestro verbo, de la palabra, podemos recurrir a una serie de mantrams para operar conscientemente y de manera positiva con los elementales de la naturaleza con el propósito de obtener algunos beneficios, como curación de alguna enfermedad, despertar conciencia en el mundo astral, encantar serpientes o alejar a algún perro rabioso; que nos quiera hacer daño, para esto último tenemos el mantram SUA y también el mantram ¡PAS!, maravillosas palabras sagradas, que un día al hacer uso de ellos, comprobé su extraordinaria eficacia. Para que los mantrams tengan, poder es necesario cuidar el verbo y la sabia transmutación de la energía sexual, ya que el sexo y el verbo están íntimamente relacionados. Es importante señalar que el mago blanco opera con los elementales pidiendo siempre que se haga el trabajo de acuerdo con la ley divina, en tanto que el mago negro opera con los elementales de la naturaleza haciendo su propia voluntad y no la del Padre que está en secreto.

Enviado por: Virgilio Cuautle Roldán. Instructor Gnóstico de Nochistlán Zacatecas.

Imagen: Grabado de un Grifo. Anónimo. Siglo XVII

“En esa región etérica, en esa Cuarta Dimensión viven las criaturas elementales de la naturaleza y esto es algo que debemos comprender profundamente. A tales criaturas se les da el nombre de elementales, precisamente porque viven en los elementos”. Samael Aun Weor –Mirando al Misterio

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