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La Ley de Retorno

Caracol

Cuando sucede la muerte del cuerpo físico, se presenta al lecho de muerte del moribundo el Ángel encargado de cortar el hilo de la existencia. En el instante de nuestra última exhalación, este Ángel saca el alma del cuerpo físico y corta con su guadaña el hilo misterioso que une al alma con el cuerpo, de éstos Ángeles hay legión y cada uno trabaja de acuerdo con la gran Ley, bajo el rayo de Saturno.

Se dice que el sueño es una muerte en pequeño porque de la misma manera el alma sale del cuerpo físico y viaja con su cuerpo astral por la quinta dimensión y el cordón magnético se alarga o acorta hasta el infinito. Gracias a este hilo el alma puede regresar al cuerpo físico.

En el instante preciso de la muerte, el difunto, al exhalar su postrer aliento se forma un diseño electropsíquico de su personalidad que se sitúa en las dimensiones suprasensibles de la naturaleza y más tarde viene a saturar el huevo fecundante, así es como al retornar, al reincorporarse en un nuevo vehículo físico venimos a poseer características personales muy similares a las de la vida anterior.

El Libro Tibetano de los Muertos (Bardo Thodol) nos dice: “Has estado en un desmayo durante los últimos tres días y medio. Tan pronto como te recobres de este desmayo, tendrás el pensamiento.” A los tres días y medio es cuando los Ángeles de la Muerte siegan la vida.

Después del desmayo de tres días y medio el difunto tiene que revivir la vida que acaba de pasar.

El desencarnado comenzará por repasar aquellos instantes que precedieron a su muerte; los primeros días, vivirá entre los suyos; en su casa, en su pueblo, en su trabajo, posteriormente continuará viviendo en aquellas partes más anteriores y en cada faceta de su existencia vivirá los mismos dramas, hechos, acontecimientos, las mismas palabras, escenas, etc. La última parte retrospectiva corresponde a los procesos de la infancia; terminada la retrospección tenemos que presentarnos ante los tribunales de la justicia divina; los Señores de la Ley nos juzgarán por nuestros actos, por nuestras obras.

De tal juicio o fallo resulta el porvenir de cada alma. Tres caminos se abren ante el desencarnado:

Primero.- Unas vacaciones en las regiones luminosas del espacio infinito antes de volver a tomar cuerpo.

Segundo.- Ingresar en los mundos infiernos dentro del interior del planeta en que vivimos.

Tercero.- Volver a una nueva matriz en forma mediata o inmediata o después de algún tiempo.

Los Ángeles de la vida, en este caso conectan el hilo plateado con el zoospermo que va a ser fecundado en una matriz, así la criatura se gesta en el vientre materno, pero el alma que regresa solo entra realmente en el cuerpo en el instante en que el niño hace la primera inhalación de aire.

Así es como se cumple la Ley del Retorno en el ser humano y así se confirma que antes de ésta existencia tuvimos muchas otras.

Cada quien nace de acuerdo a su destino. En base a nuestras acciones, los Señores de la Ley fundamentan el veredicto final. Unos nacerán en familias adineradas, con padres amorosos, otros en familias pobres o miserables. Si hicimos bien en nuestra pasada existencia, recogeremos los frutos y volvemos a hogares donde nada nos falta y tendremos comodidades. Pero si hicimos mal, si malgastamos el dinero o explotamos al prójimo, si robamos o arruinamos a otros, es natural que por Ley de Recurrencia, volveremos a renacer entre familias pobres e infelices, donde sufrimos carencias económicas, falta de amor, de cariño, etc.

Debemos esforzarnos por hacer obras de caridad, si estamos enfermos ayudar a sanar a otros, si estamos en la miseria o si nos falta el empleo, debemos revisar nuestra conducta y modificarla, volvernos caritativos, serviciales. La miseria tiene sus causas en los vicios, como el alcoholismo, las drogas, la lujuria, la violencia, los adulterios, en el despilfarro, la avaricia, etc. etc.

Cada vicio, cada defecto, cada error, indica una virtud a conseguir y así el ser humano puede fundamentar su futuro.

Si pensamos, sentimos y obramos de manera correcta, renaceremos en hogares felices, hermosos, con abundancia, paz y prosperidad. Se nos ha dado libertad, libre albedrío para elegir y podemos hacer lo que queramos, pero es cierto que tenemos que responder ante la Ley por todos nuestros actos.

María Guadalupe Licea. Comisión Secretaría del ICQ Gnosis.

Imagen: Caracol, museo del Templo Mayor, tomada Francisco Ismael Moreno Luna

Las tareas hereditarias, ostensiblemente están puestas al servicio de la Ley del Karma; vienen a ser el mecanismo maravilloso mediante el cual se procesa el Karma. Samael Aun Weor. Si hay infierno si hay diablo si hay karma.

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