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La ley de Recurrencia

Caracol Chichén Itzá

Esta Ley nos dice que todos los fenómenos, eventos y circunstancias de nuestra vida, están sujetas a una interminable repetición. Esta repetición se entiende en varios sentidos. Una clase de repetición puede suceder en el orden natural del movimiento cíclico de los cuerpos celestes, planetas y estrellas; así como se suceden las estaciones del año: primavera, verano, otoño e invierno; los movimientos de la Tierra: rotación, traslación, precesión de equinoccios, el año sideral, (movimiento del sistema solar por todo el cinturón zodiacal) etc., todos estos cambios en el Cosmos obedecen a la Ley del Eterno Retorno y la Ley de Recurrencia.

Hay otra clase de repetición que podemos evidenciar en la historia de nuestro planeta y sus razas: La primera sub-raza de nuestra actual raza Aria se desenvolvió en la meseta central de Asia y tuvo una poderosa civilización esotérica; la segunda sub-raza floreció en el sur de Asia en la época pre-védica en donde se conoció la sabiduría de los Rishis del Indostán y los esplendores del antiguo imperio chino, etc.; la tercera sub-raza se desenvolvió maravillosamente en Egipto, Persia, Caldea, entre otros lugares; la cuarta sub-raza resplandeció con las civilizaciones de Grecia y Roma. La quinta se manifestó en Alemania, Inglaterra y otros países. La sexta resultó de la mezcla de los españoles con razas autóctonas de Indo-américa. La séptima está perfectamente manifestada en el resultado de todas esas mezclas diversas de razas, tal como hoy lo podemos evidenciar en el territorio de los Estados Unidos.

Cada una de las grandes razas que han existido en el mundo, terminaron su ciclo de existencia con un gran cataclismo; podemos deducir lógicamente que nuestra quinta raza también terminará con una tremenda catástrofe y que la futura raza que habrá de poblar la faz de la Tierra volverá a ser habitada por gente selecta.

 El ser humano, al reincorporarse en un nuevo organismo físico, al retornar, viene a repetir detalladamente todos los acontecimientos de anteriores existencias. Existen sujetos de rigurosa repetición, casos concretos de egos que retornan durante muchos siglos en el seno de una misma familia, ciudad o nación; debido a la incesante repetición de lo mismo, pueden predecir con absoluta claridad lo que les aguarda el futuro. Estos son los que pueden decir “me casaré a los treinta años, mi mujer será de tal estatura, tal color, tendré tantos hijos, mi padre morirá a tal edad, mi madre a tal otra, mi negocio fructificará o fracasará, etc., y esto es lo que viene a suceder.

Son personas que saben su papel a fuerza de tanta repetición, entran también los niños genios en música, matemáticas, física, y otros en diversas materias; son egos que saben su oficio de memoria y al retornar lo hacen a la maravilla desde los primeros años de la infancia.

Es asombrosa la Ley de Recurrencia. Las personas comunes y corrientes repetimos siempre los mismos dramas, las mismas comedias, los acontecimientos de nuestras vidas se repiten continuamente. Los perversos se reincorporan sucesivamente para repetir las mismas tragedias.

Todos estos eventos propios de las existencias repetidas, van acompañadas siempre de las buenas o malas consecuencias, de acuerdo con la Ley de Causa y Efecto. Volverá el asesino a verse en la horrible ocasión de asesinar, mas será asesinado; volverá el ladrón a verse con la misma oportunidad de robar, pero será encarcelado; sentirá el bandido el mismo deseo de correr, de usar sus piernas, pero nacerá inválido o las perderá en cualquier tragedia.

Querrá el ciego de nacimiento ver las cosas de la vida, aquellas que posiblemente le condujeron a la crueldad, pero no podrá ver; la mujer amará al mismo marido de su vida anterior a aquel que posiblemente abandonó en el lecho de enfermedad para irse con otra pareja, más ahora el drama se repetirá a la inversa.

La violencia actual ya no solamente en un país sino en todo el mundo es repetición de violencias similares ocurridas en un pasado caótico, recordemos las guerras civiles y mundiales, las luchas de partidos políticos, de clases sociales, persecuciones religiosas, etc., basta leer la historia universal para saber que somos los mismos bárbaros de antaño y en vez de mejorar nos hemos vuelto peores.

La vida de cualquiera de nosotros se desenvuelve mecánicamente. Esta repetición de dramas, comedias, tragedias, continuará mientras carguemos dentro de nuestro interior los elementos indeseables de la ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula, egoísmo, resentimiento, etc.

Debemos preguntarnos ¿Cuál es nuestro nivel moral? O más bien, ¿Cuál es nuestro nivel del Ser? El Nivel de Ser es lo que somos internamente, avaros o derrochadores, castos o lujuriosos, abstemios o viciosos. Mientras no cambiemos este nivel del Ser, continuará la repetición de todas nuestras miserias, desgracias, escenas e infortunios.

Todas las cosas, todas las circunstancias, que se suceden fuera de nosotros, en el escenario de este mundo, son exclusivamente el reflejo de lo que interiormente llevamos. Cuando uno cambia interiormente y tal cambio es radical, lo exterior, las circunstancias, la vida, cambian también. Debemos pasar a niveles superiores de consciencia, comprendiendo y eliminando nuestros errores, fortaleciendo el carácter, de lo contrario nada cambiará dentro de uno mismo.

Tema enviado por: José Antonio Compeán Martínez, Instructor auxiliar. San Luis Potosí, México.

Imagen: El Caracol Zona Arqueológica de Chichén Itzá. Tomada por: Jenaro Ismael Reyes Tovar.

“Lo que la Naturaleza ha de hacer con nosotros en el Abismo, podemos nosotros hacerlo aquí y ahora, si es que de verdad queremos evitarnos las amarguras infernales”. Samael Aun Weor

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