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Ley de Entropía

Dibujo: Leonardo Da Vinci. Cabezas grotescas

Esta ley está íntimamente relacionada con el sacrificio y a su vez el sacrificio es una transmutación de fuerzas. Por ejemplo la energía latente en el carbón, es transformada en energía dinámica en una locomotora. En el plano psicológico y espiritual también una energía se transforma en otra aplicada en diversos mecanismos. Dicen los alquimistas que el iniciado puede transformar el plomo en oro, refiriéndose no solo a la parte física, sino también al aspecto espiritual cuando es transformado el plomo de la personalidad en el oro del espíritu.

Un hombre puede sacrificar sus emociones en aras de su carrera o una mujer su carrera en aras de sus emociones, también pueden unas algunas personas estar dispuestas a sacrificar sus placeres terrenales por las dichas del espíritu, sin embargo es muy difícil que alguien esté dispuesto a renunciar a sus propios sufrimientos o sacrificarlos por algo superior.

Si no trabajamos sobre nuestros pensamientos y sentimientos, sobre el Yo, el Ego o el mí mismo, se va produciendo dentro de nosotros el fenómeno de la Entropía: Tienden a ser los pensamientos de naturaleza cada vez más inferior, las emociones se hacen cada vez más negativas, las voliciones poco a poco más débiles, caen en la Entropía, las pocas áreas del cerebro activas que tenemos,  se debilitan más, debido a este fenómeno. Todo tiende a involucionar de acuerdo con esta Ley y a la larga conduce a la igualación de las cosas.

Si mezclamos  agua caliente y fría, vemos como se precipita esta Ley, hay un intercambio de calor y frío y finalmente ambas quedan iguales.

Millones de personas actualmente estamos dentro del  camino involutivo; como no trabajamos sobre sí mismos, cada día nos tornamos más crueles, violentos, degeneramos terriblemente, la mente se va atrofiando, los sentidos igualmente se degeneran y por último la Entropía igualará a todos en los mundos inferiores.

A alguien lo podrán sepultar en ataúd muy fino, inclusive con incrustaciones de oro, plata, etc. y a otro en un ataúd sencillo, de madera, pero a la larga quedarán iguales y con el tiempo hasta  los huesos  se desharán y en polvo se convertirán.

Conforme la atmósfera terrestre se vaya enrareciendo,   irá perdiendo la capacidad para analizar y descomponer los rayos solares en luz y calor (algo que ya está a la vista de todos). Un día la tierra, nuestro planeta, nuestra casa, se convertirá en una luna más,  por lo pronto continúa marchando bajo esta Ley, veamos a nuestro alrededor:  Los mares y los ríos convertidos en basureros, los peces moribundos,  la atmósfera contaminada  con SMOG, los frutos de la tierra,  adulterados, ahora nos toca comer frutos sin semillas. Las tierras de cultivo se vuelven cada vez más estériles, las pruebas atómicas y  las guerras, destruyen y enferman a los pueblos, así es como nuestro planeta quedará igualado con la Luna.

Afortunadamente la sabiduría del Padre, lo tiene todo muy bien calculado; nosotros sabemos que solo mediante la transformación es posible vencer a la Entropía, pero la transformación implica sacrificio. Si sacrificamos la ira, obtendremos la gema preciosa de la mansedumbre y  la serenidad; si se sacrifica el ansia de acumular, el deseo de poder, nacerá el altruismo, la cooperación, el trabajo por el bien común, etc.

Si un hombre o una mujer sacrifican sus deseos sexuales, si trabaja su energía creadora en forma correcta, nacerá un hombre  distinto, igual sucederá con la mujer, obtendrán  valores trascendentales y se liberarán de esta ley degenerativa.

Si la Tierra continúa igual y si no hay un sacrificio, con el tiempo se convertirá en una luna más, pero como no ha terminado el proceso de gestación de 7 razas, hay que hacer un sacrificio. Se necesita una catástrofe para poder transformarla, hay que sacrificar esta tierra, esta humanidad y como resultado vendrá una nueva época, una edad de oro con todo su esplendor y belleza, una nueva humanidad y  una nueva tierra.

Nuestro planeta está agonizando, la Entropía la está llevando poco a poco hasta el final de ésta quinta raza, la gente no entiende este sacrificio, creen que nuestro planeta puede ser transformado sin sacrificio, pero esto es absurdo, la nueva humanidad necesita una tierra nueva.

Debemos comenzar por sacrificar aunque sea los propios sufrimientos, pero las personas queremos mucho nuestros sufrimientos, nuestro dolor, nos gusta hablar de lo que hemos sufrido en las diferentes etapas de la  vida,  cuando fuimos jóvenes y no teníamos que comer y había que salir a vender lo que fuera necesario para ganar dinero, vender periódicos, lavar carros, hacer mandados, barrer las calles, asear una casa, etc.

Todos esos sentimientos o sentimentalismos, son del ego, los cuales debemos aniquilar de nuestra personalidad y  en ese proceso hay transformación, pero si uno nada cambia, si no sacrifica algo, se lo traga la Ley de Entropía y vale la pena reflexionar sobre esto.

La Entropía a la larga, solo produce desórdenes, como lo vemos en los átomos y moléculas de un cadáver en descomposición. En una biblioteca, si no se limpia, si no se ordena, se van amontonando los libros, papel sobre papel y a la larga es un caos un desorden. Igual si no trabajamos sobre sí mismos habrá desorden en nuestra mente, en los procesos psicológicos y así terminaremos todos igualados.

Lo que internamente somos, se refleja hacia el exterior,  si somos desordenados internamente, crearemos un caos hacia afuera, así como vemos a la sociedad, así estamos por dentro. Queremos la paz, la felicidad, la libertad, pero si por dentro somos conflictivos, somos egoístas, codiciosos, envidiosos, etc., no lograremos esa anhelada paz, ni esa auténtica felicidad y menos una libertad verdadera. Si queremos un mundo mejor, empecemos por cambiar nosotros.

Dibujo: Leonardo Da Vinci. Cabezas grotescas.

Enviado por María Guadalupe Licea Rivera. Instructora en San Luis Potosí, S.L.P.

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