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Maestros de la Medicina Universal

La enfermedad y la medicina son tan antiguas como el hombre mismo.

En épocas remotas la medicina era sagrada, asociada a los Dioses, por ejemplo en la Mitología griega: Asclepio era el Dios de la medicina, hijo de Apolo y Corónide, Apolo mató a Corónide porque le era infiel y entregó a su hijo al centauro Quirón, Asclepio aprendió todo lo que Quirón sabía sobre este arte y pronto se convirtió en un gran sabio.

Como resucitaba a los muertos, el dios Zeus lo castigó con un rayo.

En Pérgamo (a 30 kilómetros sobre el mar Egeo, región de Asia Menor a la que los griegos denominaron Misia) existió un famoso lugar que atraía a multitud de peregrinos de todas las regiones del mundo antiguo, movidos por la esperanza de obtener milagrosas curaciones que el Dios concedía a los fieles. El santuario estaba a la altura del Dios venerado, se accedía al Templo por una monumental avenida de columnas de 18 metros de ancho. En el centro de esta explanada se encontraban las fuentes de agua milagrosa y los templos de Asclepio, Hygia (hija de Asclepio) y Apolo donde se encontraban los locales en los cuales los pacientes se entregaban al sueño sagrado, destinado a curar por “incubación” numerosas enfermedades, incluyendo las de tipo nervioso. Según decían este dios se les aparecía en sueños y les prescribía remedios para su enfermedad.

La civilización egipcia data de un remoto período neptuniano-amentino. Esto significa que sus raíces debemos hallarlas en el antiguo continente que hoy yace sumergido bajo las aguas del océano Atlántico.

La medicina egipcia tenía conocimientos profundos y trascendentales sobre astrología, anatomía, estudio de las plantas medicinales y la magia. Había especialistas para diferentes partes del cuerpo, contando como los griegos, con santuarios especiales dedicados a la curación de enfermos. Aunque el arte de la momificación no es exclusivo de este pueblo, sobresale su conocimiento y refinamiento en esta ciencia y arte.

En Meso América encontramos igualmente Templos Sagrados de curación como son los Santuarios Mayas. Los mayas tuvieron un conocimiento profundo sobre los misterios de la vida y de la muerte. Heredaron de sus antepasados la sabiduría divina, pero al igual que en nuestros tiempos desobedecieron las leyes superiores, se separaron de la naturaleza y cayeron en la degeneración.

Del rayo Maya el Dios Kalusuanga.- Dios primitivo de la luz. Maestro del Sol. Tiene su depósito de sabiduría en el Templo de buritaca (costa atlántica) departamento de Magdalena, Colombia.

Camazotz El Dios Murciélago es un deiduso muy especial, tiene poder sobre la vida y la muerte.

Los templos Nahuas en forma de herradura estaban dedicados al culto del Dios Murciélago. Sus altares eran de oro puro y orientados hacia el Este.

El Dios Murciélago tiene poder para curar cualquier enfermedad, pero también poder para cortar el cordón plateado de la vida que une el cuerpo al alma. Los Maestros Nahuas lo invocaban para pedirle curación para sus discípulos o para sus amigos profanos. A la invocación asistían solamente iniciados.

XOCHIPILLI

Xochipilli: "Xochitl": flor; "Pilli": principal". Dios de la agricultura, de las flores, de la música, del canto, de la poesía y de la danza. "Flores y cantos son lo más elevado que hay en la tierra para penetrar en los ámbitos de la verdad", enseñaban los tlamatinime en los Calmecac. Por eso toda su filosofía está teñida por el más puro matiz poético. La cara de Xochipilli es impasible pero su corazón rebosa de alegría.

En su honor se celebraban diversas fiestas o ceremonias con ofrendas dedicadas a este Dios.

El hace girar a favor de quienes se lo piden la rueda de la retribución. Pero cobra todo servicio, no puede violar esta ley.

El tiene poder para sanar.

Sabiduría es amor. Xochipilli mora en el mundo del amor, de la música, de la belleza. Su rostro sonrosado como la aurora y sus rubios cabellos le dan una presencia infantil, inefable, sublime. El arte es la expresión positiva de la mente. El intelecto es la expresión negativa de la mente. Todos los adeptos han cultivado las bellas artes.

Xochiquetzal es la diosa del amor, la comparte o igual de Xochipilli, cuya morada está en el Tamoanchan.

Jamás hombre alguno ha visto a esta deidad, sin embargo los Nahuas la representaban joven y hermosa, con el cabello sobre sus espaldas y un gracioso fleco en la frente; diadema roja de cuero de la que salían, hacia arriba, penachos de plumas de quetzal, aretes de oro en las orejeras y joyel del mismo metal en la nariz; camisa azul bordada con flores y plumas multicolores; falda policromada y en sus manos ramos de fragantes rosas.

Su templo estaba dentro del templo Mayor de Tenochtitlán y aunque pequeño, lucía tapices bordados, plumas preciosas y adornos de oro. Xochiquetzal tenía poder para perdonar. A su templo iban las mujeres grávidas, después de tomar un baño lustral, para confesarle sus pecados y pedirle perdón y ayuda, más si éstos eran muy grandes, a los pies de la deidad se quemaba la efigie de la penitente modelada en papel de amate (ficus petiolaris).

La astrología es una ciencia que se remonta a las primeras edades de la humanidad y todas las antiquísimas escuelas de medicina bebieron de su fuente de sabiduría inagotable. Es absolutamente imposible ser médico en toda su acepción, sin haber estudiado la anatomía, biología, patología de los siete cuerpos del ser humano. Estos cuerpos son organismos materiales que el médico debe conocer a fondo para diagnosticar las enfermedades sin fallar y sin cometer torpezas.

La clarividencia positiva nos permite palpar esos siete cuerpos.

Los severos estudios de la medicina, himaláyica, egipcia, maya, azteca, etc. incluyen el Arte Regio de la Naturaleza, la osmoterapia, anatomía oculta, astrología, química oculta y magia.

Para ser médico verdadero se necesita sabiduría.

Existen en los mundos suprasensibles Maestros del rayo de la sabiduría, del rayo de Mercurio, médicos espirituales que pueden curar nuestros cuerpos internos de acuerdo a nuestros valores positivos.

El Templo de Alden en los mundos superiores de conciencia, es el templo de la ciencia, ahí moran los Maestros de la Medicina.

Los cuerpos internos también enferman y necesitan de médicos.

Los maestros de la ciencia son ricos en sabiduría y ellos curan los cuerpos internos de los iniciados y de todo el que pida ayuda.

Todo aquel que necesite ayuda espiritual puede invocar a los maestros Hermes Trismegisto, Hipócrates, Galeno, Ángel Adonai, Rafael, Hilarión, Paracelso, Minerva.

El insigne maestro Paracelso ha expresado:

“hay dos especies de conocimiento”

Un conocimiento científico.

Una sabiduría médica.

Nos menciona también: El verdadero médico, lo mismo que el verdadero sacerdote, es ordenado por Dios. Aquel que puede curar enfermedades es médico. Ni los emperadores, ni los papas, ni los colegios, ni las escuelas superiores pueden crear médicos, pueden conferir privilegios, más no pueden darle el poder se sanar, no pueden hacerlo médico verdadero si no ha sido ya ordenado por Dios.

El primer impulso de la medicina griega va asociado a la casi legendaria figura del físico Hipócrates de Cos. El llamado cuerpo hipocrático es un conjunto de tratados médicos escritos seguramente entre los años 450 a 350 a. C., y su tono es decididamente clínico. Se piensa que la medicina es el arte -techné- de curar a los enfermos.

Entre las obras más importantes de Hipócrates, está el Tratado de los aires, las aguas y los lugares (siglo V a.C.) en donde discute que las enfermedades tienes sus causas ambientales. Sugiere que estos elementos pueden ayudar al médico a evaluar la salud general de sus habitantes.

Puso de manifiesto los poderes curativos de la naturaleza y la utilidad de la higiene personal y de una dieta adecuada.

De gran importancia para el futuro fue el enorme valor atribuido por Hipócrates a los deberes del doctor respecto al paciente encerrados en el “juramento de Hipócrates” que sigue siendo la base de la ética médica.

GALENO

El médico que más destacó durante el imperio romano fue Galeno de Pérgamo (129-ca201 AC). Fue cirujano de gladiadores y adquirió cierta experiencia en el tratamiento de heridas, huesos, articulaciones y músculos. A menudo se le conoce como el padre de la medicina deportiva. Galeno, en el tratamiento de las enfermedades, prefirió dejar actuar a la naturaleza (la naturaleza se curaba a sí misma) debiendo el médico solamente ayudarla.

Aunque se consideró seguidor de la doctrina hipocrática, Galeno recomendaba el uso de polifármacos y toma de sustancias para alterar el curso y evolución de las enfermedades, algo que siempre rechazo el médico de Cos.

Galeno fue también un gran anatomista. Hizo una excelente descripción del esqueleto y de los músculos que lo mueven, en particular, de la forma en que se envían señales desde el cerebro a los músculos a través de los nervios. Galeno fue el que inició el conocimiento sistemático de la anatomía humana aplicada al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades: conoció la osteología por el estudio directo del esqueleto humano, y la estructura de las partes blandas por las disecciones de animales.

Galeno adquirió sus importantes conocimientos anatómicos, al observar en vivo muchas lesiones traumáticas en gladiadores y al practicar disecciones de animales.

La obra de Galeno fue el referente de la medicina posterior. Se consideró la obra fundamental y a seguir casi de forma dogmática durante casi 1500 años. Probablemente esto fue así no por las contribuciones de Galeno a la medicina, sino porque éste realizó una especie de recopilación en su obra de todos los conocimientos médicos adquiridos hasta su tiempo. Además su obra fue la primera que se agrupó en tratados y manuales, mientras que la anterior se reducía sólo a escritos sueltos sobre cosas concretas, favoreciendo su enseñanza.

PARACELSO.

(Felipe Aureolo Teofrasto Bombasto de Hohenheim)

Más conocido como Paracelso

Es una de las figuras más preeminentes que surgió en los albores del renacimiento, nacido en el año de 1493, en una villa de Suiza, fué bautizado con el nombre de Teofrasto.

Inició sus estudios en la famosa escuela benedictina de San Andrés, en donde desarrolló su afición por la alquimia y las ciencias ocultas.

En aquellos tiempos era imposible dedicarse a la medicina sin conocer profundamente la astrología.

Al salir para Basilea había adquirido ya la práctica en operaciones quirúrgicas, ayudando a su padre en la curación de heridos.

Paracelso que había leído las obras manuscritas del abate Tritemio que se encontraban en la valiosa biblioteca de su padre, le atrajeron sobremanera y se trasladó al lugar donde permanecía el sabio abate y siguió sus enseñanzas con fervor y entusiasmo convirtiéndose además de un célebre médico en mago y alquimista.

Sus principales investigaciones fueron sobre las propiedades curativas de los metales, anticipándose a lo que hoy se llama metaloterapia. Estas investigaciones culminaron en su teoría de las tres sustancias o tres principios que son: la sal, el azufre y el mercurio.

La sal simboliza la tierra o la materia. La esfera del alma simbolizada por el azufre y el reino de la mente por el mercurio.

Si el cuerpo, el alma y la mente están en perfecta armonía entre sí no hay peligro de discordancias perjudiciales, pero si se origina una causa de discordia en uno de estos tres planos, la desarmonía se comunica a los demás y sobreviene la enfermedad.

Toda la magia del reino vegetal, animal y mineral, reside en el conocimiento de los espíritus de las plantas.

Estos seres son llamados en ocultismo “elementales”.

Estos Maestros que hemos mencionado trabajan en bien de la humanidad, con infinito amor y sabiduría, curando los cuerpos internos, si la ley del Karma así lo permite y a cambio de una conducta recta.

Los enfermos en vez de preocuparse tanto por sí mismos, deberían de trabajar por los demás; hacer obras de caridad. Tratar de sanar a otros, consolar a los afligidos, llevar al médico a los que no tienen con qué pagarlo; regalar medicinas, etc. Y así cancelarán su karma y sanarán. Así se combate a la Ley de la Balanza.

Enviado por: Ma. Guadalupe Licea Rivera, San Luis Potosí, S.L.P..

“Contra cada padecimiento crece una planta”. Paracelso

Advertencia Médica

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