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La Pirámide de la Luna

La Pirámide de la Luna

La Región Celestial está formada, esencialmente, por las pirámides del Sol y de la Luna. La pirámide de la Luna tiene 5 basamentos, para recordarnos los 5 aspectos de la Madre Divina:

1) La Inmanifestada Kundalini, un poder interno que hay que despertar

2) Nuestra Divina Madre manifestada, Isis, Rea, Tonantzin, es quien nos ayuda en el trabajo de eliminación de nuestros yoes internos, una vez que los hemos comprendido en meditación profunda.

Representa, pues, a la Virgen de todas las religiones y a la Inmaculada Concepción que, no es exclusiva de María, porque si estudiamos otras religiones y culturas encontramos el mismo misterio, incluso, Chimalma, la Madre de Ce Acatl Topiltzin Quetzalcóatl; se dice que «cuando iba con dos hermanas, se le apareció un enviado del cielo y le dijo que quedaría gestando a Quetzalcóatl».

3) El de la Divina diosa Madre muerte, es quien nos ayuda a eliminar los yoes.

4) La madre natura particular, individual, la que creó nuestro cuerpo físico, la que interviene en los procesos de gestación, la autora de nuestros días

5) La Maga Elemental, el de nuestros instintos y magia elemental, aquella que instintivamente nos inclina hacia determinada planta, animal o mineral para curar nuestras enfermedades. Ella originó nuestros instintos: maternal, paternal, de conservación, de sabia inclinación hacia el sexo opuesto, de ayudar al desvalido, etc.). Dentro de la anatomía oculta encontramos un aspecto muy importante y básico en nuestro desarrollo interno, este aspecto ha sido representado por miles de formas desde todos los tiempos y es que en todas las culturas se ha rendido culto al eterno principio femenino divinal y no es para menos, pues La Madre Divina es, ha sido y será el origen de todo lo creado, la raíz de todo lo existente, la reina de todas las formas.

Tenemos por ejemplo entre los antiguos egipcios que nombraban a Isis: con la frase de “Isis a quien ningún mortal ha levantado el velo”.

Entre los antiguos aztecas tenemos a Tonantzin quienes mencionaban: “Tonantzin, Teteoinan oh Madre mía ven a mí (Tonantzin = nuestra muy venerable madre, Teteoinan: Madre de los dioses)

Entre los antiguos griegos tenemos a la Casta Diana cazadora, la que caza nuestros yoes.

En el cristianismo antiguo encontramos a la Virgen del Carmen y entre los antiguos vedas indostánicos encontramos a Kundalini.

La Pirámide de la Luna

La Pirámide de la Luna está rodeada por 12 Templetes que, nos recuerdan a las 12 tribus de Israel, mismas que emanan de la matriz zodiacal, de ahí el por qué todos nacemos bajo la regencia de un signo zodiacal, la población mundial, formamos esas tribus. El número 12 nos recuerda también a los 12 trabajos de Hércules (símbolo de los diversos procesos iniciáticos) a los 12 misteriosos peldaños alquimistas, a los 12 hijos de Jacob, a los 12 apóstoles, a las 12 tribus de Levi, a los 12 aeones o sephirothes o semillas cabalistas, a los 12 cielos o mundos superiores aztecas y mayas (en realidad 13 con la coronación final), etc.

Tiene una superficie cuadrada de aproximadamente 45 metros por lado que, de acuerdo a la ciencia de los números o cábala, tenemos: 45 mujer, 45 hombre; 45 útero, 45 phalo, los misterios femeninos y masculinos; el enigmático Iod He Vau He de los hebreos, la fuerza del amor, la verdad y la castidad unidas a lo eterno, a aquello.

45 x 4 = 180 = 1 + 8 + 0 = 18 enemigos ocultos, yoes, ego, falsa personalidad que debemos aniquilar con su síntesis: 1 + 8 = 9 = castidad, sexualidad trascendente, superior, misterios de la Madre Divina que, al conocerlos y practicarlos, nos ayudan a eliminar esos enemigos ocultos.

45 metros es su altura también: 4 + 5 = 9. Los misterios femeninos y masculinos deben trabajar con el 9, el gran arcano, el gran secreto que, al conocerlo y sobre todo practicarlo, nos transforma completamente la vida y un individuo transformado, se convierte en un ejemplo a seguir por sus semejantes; es por ello que debemos recordar las palabras de ese gran Maestro llamado Jesús: “Conviértete en buscador y, cuando encuentres algo que sirva para tu trasformación, practícalo”.

Otra lectura o interpretación (como muchas otras que tiene) que podemos dar a las medidas de la pirámide de la luna es la siguiente: 5 síntesis de nueve, 5 x 9 = 45 = 4 + 5 = 9 = los misterios del tercer logos o creador, el Espíritu Santo, la blanca paloma, el fuego sagrado del amor, simbolizado y reiterado por los tres lados de los 4 triángulos que forman la pirámide. El que tenga ojos que vea, porque aquí hay sabiduría trascendental y trascendente.

Su superficie cuadrada nos recuerda los 4 pilares de la gnosis para cristalizar en nosotros los atributos de la trinidad: La verdad del Padre, el amor del hijo y la decencia sexual del Espíritu Santo. Representa también al iniciado trabajando con los 4 elementos: Tierra, su propio cuerpo que hay que refinar, prepararlo para un trabajo superior; agua, trabajo trascendente con sus energías creadoras; fuego, dominio de sus fuegos internos, entre ellos, esa ira que todo lo devasta, convertirla en dulzura de carácter y aire, el sabio uso de la respiración y tener pensamiento de orden superior.

Cuando el Iniciado Azteca llegaba a Teotihuacán, era la sorprendente y arcana pirámide de la luna, el primer lugar donde se le instruía sobre los misterios de lo femenino, de la naturaleza, de todo lo creado; el modo de cristalizar el auto desarrollo de sus infinitas posibilidades y sobre los peligros del camino. Luego pasaba a la señorial Pirámide del Sol. Esta clase de mujeres y hombres, gracias a la instrucción que amorosamente recibían de los tlamatinime o filósofos náhuatl, pudieron transfigurarse y formar una sociedad increíble para el dormido hombre de nuestros tiempos.

Por eso es tan importante el despertar, para reafirmar en sí mismos el portentoso camino que otrora abandonamos. Camino que nos recuerda, que formamos parte de una cultura superlativa que, silente espera, que eliminemos la confusión en que nos encontramos

Enviado por: J. Isabel Mauricio Vargas. Rincón de Romos, Aguascalientes y Loreto, Zacatecas.

Fotos: Jenaro Reyes y Lupita Rodríguez.

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