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Zona Arqueológica de Tikal

En quitché: las voces de los espíritus o Ciudad de las voces sagradas.

Templo I. Zona Arqueológica de Tikal

Descubierto en el siglo XVIII, este maravilloso conjunto arquitectónico, con una extensión de alrededor de 120 Km., cuenta con poco más de 3mil construcciones separadas: templos, plazas, santuarios, plataformas ceremoniales, residencias pequeñas y medianas, juego de pelota, terrazas, calzadas y plazas.

Concentradas en, y alrededor de los recintos ceremoniales, se encuentran más de 200 monumentos de piedra, es decir, esculturas, estelas planas y altares.

Dichas estadísticas sólo son una indicación de la enormidad, y riqueza del sitio.

Conocido Mundialmente como Parque Nacional de Tikal, está situado en el centro de la selva de El Petén, al norte de Guatemala, está constituido principalmente, por una serie de templos que se elevan majestuosamente en la selva. Constituye, por su emplazamiento, el corazón del mundo maya, un claro exponente de esta cultura milenaria.

Los antiguos mayas conocían las posiciones de los 12 planetas de nuestro sistema solar y así lo demuestran las ruedas calendáricas y zodiacales finamente talladas por ellos mismos.

Templo II. Zona Arqueológica de Tikal

Sabían cual era el verdadero origen de los mundos, del Universo, del COSMOS y por lo tanto, del hombre.

Sus hermosas y grandiosas construcciones, muestran que eran sabios, y arquitectos escultores, por lo que no pueden ser tildados de salvajes como, tendenciosamente, algunos autores han tratado de hacerles aparecer durante más de cinco siglos.

Los antiguos mayas, enigmáticos y portentosos en el saber, dejaron en sus estelas, códices, pirámides, libros y leyendas la Ciencia del Auto Conocimiento, eran profundamente místicos, su vida estaba regida por leyes naturales, o mejor dicho siderales. (relativo a los astros)

En consonancia con las claves cósmicas, practicaban la Astronomía y Astrología, ya que eran profundos conocedores de la mecánica celeste, eran grandes matemáticos y conocieron el uso del cero antes que los europeos, amaban la pintura, la botánica, la zoología, la filosofía y principalmente, la mística; Eran eminentemente gnósticos.

Al observar sus portentosas ciudades sagradas, impresiona fuertemente su armonía, su firmeza, su monumentalidad, una clara voluntad de trasmitir el conocimiento a través de la ESCRITURA IDEOGRÁFICA y una evidente determinación de perennidad, de belleza y de virilidad.

Su conocimiento de las cosas divinas eran CABALÍSTICOS fundamentalmente.

Los Símbolos Sagrados Universales eran de su pleno conocimiento; de ellos, y de todos nuestros antepasados autóctonos, heredamos entre otros, los siguientes: El jaguar, el águila, la serpiente.