Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

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Capítulo 5. Binario Serpentino

Xiucoatl

Las Dos Xiucoatl (xiu = fuego, coatl= serpiente)

Rodeando el calendario azteca se encuentran dos serpientes de fuego. Es la representación de la dualidad, el bien y el mal. Una de las serpientes de fuego, Xiucoatl, es el fuego sagrado que veneraron los parsis, los griegos, los mayas y todas las culturas del mundo. Tal fuego sagrado en el Oriente es conocido como el fuego sagrado del Kundalini. Este fuego sagrado se encuentra en el interior del ser humano, y cada uno tiene la posibilidad de despertarlo y desarrollarlo a través del perfeccionamiento de los valores del corazón y de la transmutación de la energía creadora.

Quien logra desarrollar tal fuego sagrado o fohat, tiene la posibilidad de reintegrarse a su verdadero Ser, de recobrar sus facultades perdidas y transformarse en un ser humano completo e íntegro.

Si bien cada cultura lo adoró bajo distintas formas, se trata de algo interno que debemos buscar no fuera sino en las profundidades de sí mismo. La otra serpiente es el Kundartiguador, la serpiente tentadora del Edén, la cola de Satán, el fuego luciférico negativo que, lamentablemente, hemos desarrollado los seres humanos con las pasiones animales que sin control imperan en la sociedad actual. De este fuego negativo han surgido los miles de defectos que en nuestro país psicológico llevamos y que tantas desdichas, problemas y tragedias nos causan en el diario vivir.

Este fuego negativo fatal es el que nos mantiene hipnotizados en un sueño de la conciencia muy profundo, que nos impide ver la realidad, que nos hace ver las cosas en forma limitada y nos mantiene sumergidos en la más absoluta ignorancia espiritual. Son dos serpientes, dos fuegos, el uno positivo y trascendental, el otro negativo y fatal. Una es la serpiente de bronce que sanaba a los israelitas en el desierto, la otra es la serpiente tentadora del Edén.

La serpiente de fuego (Xiucoatl) es el Nahual o disfraz esotérico del Dios Viejo del Fuego azteca, Huehueteotl.

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“El binario serpentino en el México prehispánico es ciertamente algo que nos invita a la reflexión. Las dos serpientes Ígneas o Xiuhcoatles, que graciosamente rodean al Sol en el calendario azteca, también rodeaban al Templo mayor de la gran Tenochtitlán y formaban el famoso COATEPANTLI o "muro de serpientes". “La serpiente azteca aparece constantemente en situaciones extraordinarias que trastornan íntegramente su determinismo orgánico: la cola, representada por una segunda cabeza en actitudes insólitas, nos conduce, por simple deducción lógica, al binario serpentino. La doble cabeza, que recuerda con entera claridad a la figura de sierpe en círculo, en aquel trance gnóstico de devorar a su propia cola, aparece en los muros sagrados del Templo de Quetzalcóatl en las ruinas de Xochicalco.” “Binarios serpentinos, ya danzando exóticamente debidamente enroscados en la mística figura del Santo Ocho, ya en forma encadenada formando círculo al estilo maya, etc., nos están indicando algo misterioso, extraordinario y mágico. No está de más en este Tratado citar enfáticamente al doble carácter esotérico de la serpiente.” “Distíngase entre la serpiente tentadora del Edén y la Serpiente de bronce que sanaba a los israelitas en el desierto; entre la horripilante Pitón que se arrastraba entre el lodo de la tierra y que Apolo, irritado hirió con sus dardos y esa otra que ascendía por la vara de Esculapio, el Dios de la Medicina. Cuando la Serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes asciende por el canal medular espinal del organismo humano, es nuestra Divina Madre Kundalini.” “Cuando la serpiente ígnea baja proyectándose desde el hueso coxígeo hacia los infiernos atómicos del hombre, es el abominable órgano Kundartiguador. El Venerable Maestro "G" cae en el gravísimo error de atribuirle a la Serpiente ascendente (Kundalini) los poderes hipnóticos y horribles de la serpiente descendente (el abominable órgano Kundartiguador).” “Kundalini es una palabra compuesta: "kunda", viene a recordarnos al abominable órgano Kundartiguador; "lini", es un término atlante que significa fin. Kundalini, en alta gramática, puede y debe traducirse así: Fin del abominable órgano Kundartiguador. El ascenso victorioso de la Kundalini por el canal medular espinal marca el fin del abominable órgano Kundartiguador.” “Indubitablemente, el Doctor Maurice Nicoll y Ouspensky, el gran iniciado, aceptaron este error del Maestro "G". El citado Maestro consideraba que su Madre Cósmica era el sagrado Prana. Si el Maestro "G" hubiese estudiado al binario serpentino en los "muros sagrados" de los templos mexicanos, toltecas, mayas, etc., indubitablemente jamás habría caído en esta confusión.” (Samael Aun Weor. Doctrina Secreta de Ánahuac)

En la parte inferior encontramos dos divinidades emergiendo de las fauces de las serpientes de fuego.

Xiutecuhtli

Xiutecuhtli

A la izquierda el Dios de la Turquesa representado aquí como Dios de la Noche. El pendiente nasal y los aretes son los ornamentos propios de esta deidad; el rostro, medio cubierto con un velo, significando la oscuridad de la noche. Tiene una lengua como cuchillo de obsidiana, hacia fuera, en actitud de su constante lucha con Tonatiuh, el Sol, al que combate para la duración de la noche.

Tonatiuh

 El Sol, en un contorno y con los mismos ornamentos que aparecen en el centro del calendario, arroja humo hacia arriba, denotando una gran ansiedad a causa de la lucha diaria con el Dios de la Noche. Ambos Dioses lucen las Xiucoatl (místicas y celestiales serpientes), con las que adquieren una fuerza superior y mayor autoridad. Sucede en el universo, ocurre durante el día y la noche.

Las siete cabrillas

En el penacho de los dioses con cuerpo de serpiente se encuentran representadas las Siete Cabrillas, los siete soles de las Pléyades. Es interesante saber que no sólo los aztecas pusieron atención en este grupo de estrellas, porque los griegos y otras culturas también vieron en esta constelación algo extraordinario. El gnosticismo universal afirma que nuestro Sol, denominado esotéricamente como Ors, es parte de las Pléyades, siendo el séptimo sol en girar en torno al Sol Alcione, centro de este sistema solar. Todo un ceremonial extraordinario se celebraba cada 52 años en relación con las cabrillas o pléyades, se trata del Fuego Nuevo.

“Hay muchos centros magnéticos maravillosos, formidables, donde se celebraban varios, cultos, cada tantos años, como los que se celebran en Yucatán. Pero el más importante era el de la "RENOVACIÓN DE LOS FUEGOS", cada 52 años. En un culto muy especial. Hay un CICLO DE FUEGO, cada 52 años.”

“¿Cada 52 años se encendía el fuego aquí, en el centro?”

“Bueno, se renovaba; venia toda la Liturgia, Liturgia extraordinaria que se a perdido.”

“¿Un cambio, algo nuevo para todos?”

“FUEGO NUEVO; pero se ha perdido toda esa LITURGIA DEL FUEGO. Se usaron caracoles también, como sahumerios: caracoles negros, blancos, amarillos y rojos. Se reducían al fuego y se usaban como sahumerios, en ciertas fiestas religiosas donde se rendía culto a Venus.”

“¿Qué relación hay, Maestro, entre las conocidas como las "SIETE CABRILLAS" o "PLÉYADES”, con el sol? Porque, precisamente, en esa fecha en la que se cumplía el ciclo de los 52 años, debían pasar esas estrellas perpendicularmente al cerro. Y si pasaban, ellos daban por cierto que al amanecer debía "SALIR EL SOL"; porque está predicho que al término de un ciclo de 52 años, finalizaría el QUINTO SOL. Eso, sobre los 52 años, ¿entraña un ciclo mayor?. Sabemos que el ciclo anual de 52 días, cubre un septenario, ¿verdad? 7 X 52= 364, de modo que debe hacer un Septenario mayor.”

“¡Naturalmente! Así como dentro de un cosmos hay otro cosmos, y dentro de ese cosmos hay otro, así también, dentro de los 7 ciclos de 52 años, hay otros 7 ciclos más grandes que abarcan, pues, a la humanidad entera. Ahora, por ejemplo, estamos dentro del ciclo más grande; nos encontramos, exactamente en el QUINTO SOL.”

“Así, pues, por esta época aguardamos nosotros la gran catástrofe. Ese acontecimiento será en el Katún- 13 de los mayas, cuando llegue el Katún – 13. El Katún 13 entrara en el año 2043.”

“El Katún, ¿es también un ciclo? Algunos dicen que un ciclo de 20 años, pero yo creo que no es así, sino de 52 años.”

“No; hay ciclos pequeños y dentro de los ciclos pequeños, hay ciclos más grandes, y dentro de las grandes hay mucho más grandes. Así, por ejemplo, el Katún-13 es algo grandioso. En el año 2043, entrará de Katún-13, y entrando el Katún-13, viene la gran catástrofe, viene en el Katún-13 de los Mayas.”

“Los Náhuatls aseguran que los HIJOS DEL QUINTO SOL perecerán por el fuego y los terremotos; pero hay SIETE CICLOS (ciclos de 52 años, que son pequeños), pero dentro de esos 7 ciclos, de 52 años, figura el QUINTO SOL en forma cada vez más y más grande. Por ejemplo, el QUINTO SOL pertenece a la Raza Aria; el CUARTO SOL, Raza Atlante; TERCER SOL, los Lémures; SEGUNDO SOL, Hiperbóreos; PRIMER SOL gentes de la Raza Polar, Protoplasmática. Estamos en el QUINTO SOL; por esta época se aguarda la gran catástrofe, por el fuego y los terremotos.”

“Ahora en cuanto a “Pléyades”, propiamente dichas tenemos actualmente habitantes que vienen de esas “Pléyades”.

“Las Pléyades” están muy relacionadas con el Archipiélago de los Atlantes; las 7 pléyades corresponden a las 7 Islas más importantes de la Atlántida. Y sucede que los Nahuatls eran descendientes de Atlántida; entonces se habló de “Las Pléyades” conocimiento que a través de los Toltecas, se heredó de Atlántida.” “Así que “Las Pléyades” son muy importantes: están relacionadas, naturalmente con las SIETE ISLAS SAGRADAS y con las SIETE RAZAS de la humanidad. Si pasan por todo el centro del “CERRO DE LA ESTRELLA”, pues hicieron cálculos exactos. Ellos no hablaban de “meridianos”, como nosotros, sino de que “pasaron” y ya. Se podían deducir, de eso, calamidades, guerras, etc.”

“Todo eso es maravilloso, ¿no? En el “Cerro de la Estrella” pues se rendía mucho culto a las cosas cósmicas. Claro, no dejaba de celebrarse, como es natural cada 52 años, la Renovación del Fuego.”

(Samael Aun Weor. Sobre las Culturas Mayas y Nahuas)

Signo Flamígero

Siglo Flamígero

El signo de Tlachinolli (signo flamígero), en cada uno de los segmentos de las dos Xiucoatles, se repite veintidós veces. Son los veintidós arcanos mayores del Tarot donde se sintetiza toda la sabiduría milenaria que ha conducido por siempre al aspirante. Cada serpiente tiene once signos flamígeros, el número 11 es, precisamente, de acuerdo a la Cábala, el fuego sagrado y la persuasión.

Trece Caña

13 Acatl

Encontramos un símbolo-fecha muy interesante en la parte superior de la Piedra del Sol. Se trata de la fecha 13 Acatl o 13 Caña. Esta fecha-símbolo nos recuerdan los trece cielos de Anáhuac, que se corresponden con los trece Sephirotes de la Cábala, diez del Árbol de la Vida y los tres aspectos del Absoluto.

Estos trece cielos son trece regiones de la naturaleza y el cosmos que debemos ir conquistando paso a paso en el camino de la purificación interior. Los gnósticos primitivos llamaron a este proceso los trece arrepentimientos de Pistis Sophia (el alma humana) en su paso por los trece aeones que son los mismos trece cielos de Anáhuac representados sabiamente en este símbolo de la Piedra del Sol. Indudablemente, el número 13 nos habla, también, de la importancia que tiene la muerte psicológica en todo posible desarrollo espiritual, y este a su vez se asocia a la caña, que - como anteriormente se mencionó - es el símbolo de los grados esotéricos o internos que logra aquél que camina por el sendero a la perfección.