Los Mundos Infiernos, según la Divina Comedia de Dante Alighieri

Cerbero. Gustavo Doré

¡Oh, Adán! Habita con tu esposa en el Paraíso, y comed cuanto deseéis de lo que hay en él, mas no os acerquéis a este árbol, pues de hacerlo os contaríais entre los inicuos. Corán; Sura II – v.35

Más del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. Génesis 3:3

Muy conocida es la historia del Adán y Eva de la Creación.  Conocido también para nosotros lo es la amargura de haber salido del paraíso, pues como consecuencia nuestra humanidad reside espiritualmente en las tinieblas, ciega y ajena a la belleza y felicidad de los mundos superiores.

Fue el cierre de las puertas del paraíso lo que nos abrió las puertas de entrada a los mundos infiernos. Estos mundos han sido conocidos por las grandes religiones y culturas del mundo; Los aztecas lo llamaban el MICTLAN, Los griegos lo conocían como el HADES, El Ocultismo lo conoce como LA MORADA DE PLUTÓN, Y los mayas denominaban tales mundos LA REGIÓN DEL XIBALBA; Estos últimos hablan de nueve esferas de mundos infiernos, las mismas  que redacta en su Divina Comedia  Dante Alighieri.

Es en cada una de estas nueve esferas donde las fuerzas catabólicas de la naturaleza, se encargan de la destrucción absoluta de todo defecto de tipo psicológico, aquellos aspectos inhumanos que en nuestro interior cargamos como la codicia, la envidia, la gula, la ira, la lujuria, el orgullo y la pereza, con todas sus variaciones. Todos estos defectos son la razón última de nuestro sufrimiento y el producto principal de una segunda naturaleza – inhumana – que creamos al salir del Paraíso, en tiempos remotos. Cuando en la vida se trabaja arduamente en la eliminación de nuestros defectos, convertimos la Vida Misma en el Camino a la Iniciación.

Cuando vivimos la vida como sonámbulos: durmiendo, comiendo, trabajando y fornicando, eventualmente nuestras oportunidades acaban y es la Naturaleza misma la que se encarga de hacer el trabajo de destruir nuestros aspectos inhumanos con el propósito de liberar de entre cada defecto todo fragmento de nuestra Esencia o conciencia.

Para todos los efectos, la mecanicidad de la Naturaleza, en los Mundos Infiernos da  solución al trabajo que debemos hacer aquí y ahora, cuando no somos capaces de hacerlo en forma consciente y voluntaria.

El recorrido del Dante con su maestro, Virgilio, nos muestra en forma simbólica la destrucción de estos Yoes, penetrando cada vez en esferas concéntricas inferiores en las que vez tras vez, la fuerza de la naturaleza se torna más y más brutal y mecanicista, culminando en la liberación absoluta de la Esencia. Comienzan Dante y Virgilio su recorrido acercándose a la entrada de los mundos infiernos para encontrar una serie de almas escondidas bajo las piedras, símbolo del Limbo.

Barca de Caronte. Gustavo Doré

El Limbo es la antesala a los mundos infiernos adonde llegan todas aquellas almas que no han recibido el sacramento del bautismo, pero el sacramento del bautismo va más allá del acto de verter agua sobre la cabeza de un infante o de sumergir algún devoto en tal o cual pira bautismal.

El sacramento del bautismo es un compromiso que hace el hombre y la mujer ante su Ser espiritual, de trabajar con las aguas puras de vida. Es natural que la energía creadora sexual fluya en todo lo que es, ha sido y será, la cual permite la procreación de todo lo que existe, pero es una energía que debemos aprender a manejar sabiamente y el pacto del bautismo a esto se refiere.

El bautismo debe entenderse en forma estrictamente simbólica, este ritual es muy anterior a la era cristiana, si estudiamos por ejemplo en el “Ramayana”, el más antiguo libro de poemas épicos sánscritos, podemos verificar que Rama fue bautizado por su Gurú o maestro.

En esta esfera también encontramos a las almas de los difuntos que deben recapitular la vida que acaba de pasar, revivirla lentamente, para finalmente recibir  el veredicto de la Gran Ley.

Al entrar en su recorrido por la Segunda Esfera, Dante y Virgilio encuentran a Minos quien examina las culpas a la entrada y juzga según las vueltas de su cola, indicará el círculo al cual ingresarán, en esta densa región  se encuentran los pecadores de la carne que cambian la razón por la pasión, los que se dieron al vicio de la lujuria. Región inundada de lamentos y llanto.

La entrada a la Tercera Esfera les topa con CERBERO, el perro de HADES, Rey griego de los Mundos Infiernos; famoso can de tres cabezas que ladra y aúlla impaciente manteniendo las almas aterrorizadas.  Virgilio toma en sus manos de la costra babosa de Cerbero y le da de comer para poder pasar.  Es en esta región abismal donde la naturaleza destruye todos aquellos agregados psicológicos relacionados al vicio de la Gula,  los que pertenecen la fornicación, los grandes festines, bacanales, orgías, etc.

La Cuarta Esfera les muestra el suplicio de aquellos defectos relacionados a la Codicia, como lo son la avaricia y el despilfarro.  Son estas almas las que pagan el pecado de violar la ley cósmica del Eterno Trogo-Auto-Egocrático-Cósmico-Común; la ley de “comer y ser comido”.  Aquellos avaros que alteran el balance económico de la naturaleza, igual que aquellos que gastan los bienes   en forma desmedida, que la Ley nos provee, son los que alteran el equilibrio de la naturaleza y  Dante los observa en constante lucha, los unos contra los otros.

Cruzan la laguna ESTIGIA (otra referencia simbólica a las aguas de la vida en su estado degenerado) para entrar en la Quinta Esfera.  Es aquí donde encuentran aquellos defectos variaciones de la Ira y el orgullo. Ven aquí como el odio, el rencor, el resentimiento, la venganza, la cobardía, la soberbia, altanería, etc. luchan unos contra otros; unos instigando otros a destruirse y aterrorizados hacen lo posible por esconderse.  Menciona  Dante que en particular estas almas tenían sus ojos como los pájaros, a los lados de la cabeza, símbolo de la perspectiva forzada por la naturaleza para que la consciencia auto-descubra y auto-conozca el producto de su creación misma.

En la sexta esfera se encuentran los herejes  y los secuaces de todas las sectas,  aquellos defectos que se encargan de crear separación; las mismas partes nuestras que alaban mi escuela, mi culto, mi doctrina, mi organización o religión y desprestigian las demás… almas que se encuentran enterradas de cabeza en tumbas tan estrechas que no dan lugar ni para mover los dedo, metidos entre el sepulcro de sus propias pasiones, odios y limitaciones.

Aquí encuentra Dante a quienes abusan de su poder, legisladores, soberanos que rigen los conglomerados sociales,  crueles padres de familia que quieren imponer a sus hijos su religión, una profesión, una disciplina.

La Séptima Esfera es la morada de los violentos. Existen varias clases de violencias,  contra la naturaleza y consigo mismos. Los enemigos de  Dios soberbios y orgullosos encuentran aquí su tortura. Los fraudulentos son considerados violentos contra el arte y se encuentran en este círculo; aquellos que prometen y no cumplen, los que piden prestado y no pagan, los que explotan a los demás, etc.

Ven aquí  Dante y Virgilio cómo esos Yoes se encuentran sumergidos en aguas sanguinolentas (símbolo de las aguas sexuales degeneradas), algunos hasta las rodillas y otros hasta los ojos, mientras los centauros constantemente les disparan flechas para asegurarse que se mantengan en las aguas.

En la Octava esfera encuentran los falsos alquimistas, aquellos que fortalecen al yo psicológico ofreciendo la “salvación” a cambio de riquezas; los falsos profetas que tergiversan la doctrina del Inefable Maestro Jesús; aquellos que desprecian la supra-sexualidad. Todos aparecen siendo atormentados por infinidad de serpientes, como se menciona en el libro de los “números”.

Y el SEÑOR envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel… Entonces el pueblo vino a Moisés, y dijeron: Hemos pecado por haber hablado contra el SEÑOR, y contra ti; ora al SEÑOR que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y el SEÑOR dijo a Moisés: Hazte [una serpiente] ardiente, y ponla sobre la bandera; y será que cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Num 21:6-8

Existen dos serpientes: la Kundalini, que es la misma serpiente de cobre que sanaba a los israelitas en el desierto y la horrible serpiente tentadora de edén, llamada Pytión o Kundartiguador,  la primera tiene el poder de despertar los chakras de la espina dorsal y la segunda representa al ego y está relacionada con los siete chakras inferiores del bajo vientre. En esta región pétrea e ígnea, donde el fuego tortura realmente a los perdidos, encontramos también a los traidores, a los que hieren y matan por la espalda, el yo fariseo que se encuentra activo en muchos de nosotros.

Al llegar a la Novena Esfera encuentran un entorno congelado, símbolo de aquellos Yoes que ya han sido destruidos y que están completamente inactivos; Yoes que ya no les queda nada de FUEGO (de Esencia o Consciencia atrapada), y ven cómo es el mismo Diablo el que se encuentra atrapado en el lago helado de sangre el cual, al tratar de salir batiendo sus alas, congela cada vez más a sus víctimas con los vientos que genera. Es el último pozo del infierno donde el alma se libera totalmente de los elementos indeseables.

La salida de la Novena Esfera lleva a Dante y a Virgilio a contemplar nuevamente el cielo estrellado de la noche, como símbolo de la salida de la Esencia de los mundos infiernos para retornar, según el decreto de la Gran Ley, a ver la luz del sol y emprender nuevamente su camino para reingresar en un futuro al mundo humano.

Enviado por Ricardo Santana Laracuente. Instructor de Phoenix, Arizona. E.U.

Dibujos de Gustavo Doré, para la Divina Comedia.1er grabado Cerbero. 2do.grabado Caronte.

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