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La Muerte del Yo Psicológico

Perseo¿Qué es el Yo Psicológico?

El Yo, es un manojo de pasiones, deseos, temores, odios, egoísmos, envidia, orgullo, gula, pereza, ira, apetencias, apegos, sentimentalismos morbosos, herencia, familia, raza, nación, etc.

El Yo es múltiple, el Yo no es individual, el Yo existe pluralizado, y continúa pluralizado y retorna paralizado.

Así como el agua se compone de muchas gotas, así como la llama se compone de muchas partículas ígneas, así el Yo se compone de muchos Yoes.

¿Cuál es su origen?

El origen del Yo es el Organo Kundartiguador. El Yo está constituido por todas las malas consecuencias del Organo Kundartiguador.

Es necesario saber que el órgano Kundartiguador es el fuego desarrollado negativamente; la serpiente bajando, precipitándose desde el coxis, hasta los infiernos atómicos del hombre.

El órgano Kundartiguador es la horrorosa cola de Satán en el cuerpo de deseos de ese animal intelectual, falsamente llamado hombre.

¿Cómo podemos eliminar el Yo?

Comprended que solo con los tres factores de la revolución de la conciencia, podéis acabar con las malas consecuencias del órgano kundartiguador. Estos tres factores son:

a) Muerte del Yo psicológico;

b) Nacimiento del Ser en nosotros, y

c) Sacrificio por la humanidad.

El Yo muere a base de rigurosa comprensión creadora. El Ser nace en nosotros con el Maithuna (Magia Sexual). Sacrificio por la humanidad es caridad y amor bien entendido.

Algunos hermanos gnósticos, nos han escrito pidiéndonos una didáctica para la disolución del Yo. La mejor didáctica para la disolución del Yo, se halla en la vida práctica intensamente vivida.  La convivencia es un espejo maravilloso donde el Yo se puede contemplar de cuerpo entero. La relación con nuestros semejantes, los defectos escondidos en el fondo subconsciente afloran espontáneamente, saltan fuera porque el subconsciente nos traiciona y si estamos en estado de alerta percepción, entonces los vemos tal cual son en sí mismos.

La mejor alegría para el gnóstico es celebrar el descubrimiento de algunos de sus defectos. Defecto descubierto, defecto muerto; cuando descubrimos algún defecto, debemos verlo en escena como quien está viendo cine, pero sin juzgar ni condenar. No es suficiente comprender intelectualmente el defecto descubierto; se hace necesario sumergirnos en profunda meditación interior, para atrapar al defecto en los otros niveles de la mente.

La mente tiene muchos niveles y profundidades, y mientras no hayamos comprendido un defecto en todos los niveles de la mente, nada menos hecho, y este continúa existiendo como demonio tentador en el fondo de nuestro propio subconsciente.

Cuando un defecto es íntegramente comprendido en todos los niveles de la mente, entonces este se desintegra con su pequeño Yo, que lo caracteriza, reduciéndolo a polvareda cósmica en los mundos suprasensibles.

Así es como vamos muriendo de instante en instante, así es como vamos estableciendo dentro de nosotros un centro de conciencia permanente, un centro de gravedad permanente.

Dentro de todo ser humano que no se halle en último estado de degeneración, existe el Buddhata, el Principio Budhista Interior, el material psíquico o materia prima para fabricar eso que se llama Alma.

El Yo paralizado gasta torpemente dicho material psíquico en explosiones atómicas absurdas de envidias, codicia, odios, celos, fornicaciones, apegos, vanidades, etc.

Conforme el Yo paralizado va muriendo de instante en instante, el material psíquico se va acumulando dentro de nosotros mismos, convirtiéndonos en un centro permanente de conciencia. Así es como vamos individualizándonos poco a poco, desegoistizándonos, nos individualizamos.

Empero aclaramos que la individualidad no es todo; con el acontecimiento de Belén debemos pasar a la sobreindividualidad.

El trabajo de disolución del Yo, es algo muy serio, necesitamos estudiarnos a sí mismo profundamente en todos los niveles de la mente; el Yo es un libro de muchos tomos.

Necesitamos estudiar nuestros pensamientos, emociones, acciones de instante en instante sin justificar ni condenar, necesitamos comprender íntegramente en todas las profundidades de la mente, todos y cada uno de nuestros defectos.

El Yo pluralizado es el subconsciente; cuando disolvemos el Yo, subconsciente se convierte en consciente. Necesitamos convertir el subconsciente en consciente y eso solo es posible logrando la aniquilación del Yo.

Cuando el consciente pasa a ocupar el puesto de subconsciente, adquirimos eso que se llama conciencia continua. Quien goza de conciencia continua vive a todo instante consciente no solo en el mundo físico, sino también en los mundos superiores.

La humanidad actual es subconsciente en un noventa y siete por ciento y por ello duerme profundamente no solamente en el mundo físico, sino también en los mundos suprasensibles durante el sueño del cuerpo físico y después de la muerte. Necesitamos la muerte del Yo, necesitamos morir de instante en instante, aquí y ahora, no solamente en el mundo físico, sino también en todos los planos de la Mente Cósmica. Debemos ser despiadados para con nosotros mismos y hacerle la disección al Yo, con el tremendo bisturí de la auto-crítica.

Samael Aun Weor.- Mensaje de Navidad 1964-1965.

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