¿Cómo aquietar la mente?
Respuesta del maestro Samael Aun Weor.
Mientras estemos en la cárcel del intelecto, no seremos capaces de experimentar la verdadera libertad. La mente, en sí misma, es una cárcel muy dolorosa, nadie ha sido feliz con la mente. Hasta la fecha no se ha conocido el primer hombre que sea feliz con la mente. La mente hace desdichadas a todas las criaturas, las hace infelices. Los momentos más dichosos que hemos tenido todos en la vida, han sido siempre en ausencia de la mente, han sido un instante, sí, pero que ya no se nos podrá olvidar en la vida; en tal segundo hemos sabido lo que es la felicidad, pero esto sólo ha durado un segundo. La mente no sabe qué cosa es felicidad, ¡ella es una cárcel!. Hay que aprender a dominar la mente, no la ajena, sino la propia, si es que queremos independizarnos de ella. Se hace indispensable aprender a mirar a la mente como algo que debemos dominar, como algo que, digamos, necesitamos amansar. Recordemos al Divino Maestro Jesús entrando en su borrico a Jerusalén en Domingo de Ramos, ese borrico es la mente que hay que someter. Debemos montar en el borrico, no que él monte sobre nosotros. Desgraciadamente, la gente es víctima de la mente puesto que no sabe montar en el borrico. La mente es un borrico demasiado torpe que hay que dominar si es que verdaderamente queremos montar en él.
Samael Aun Weor.
Respuesta de la revista La Sabiduría del Ser
Aquietar la mente a través de la observación de la llama o la quietud del lago, o entre las nubes que no se mueven, y la tierra impasible de las montañas, impacta nuestra conciencia, si percibimos esa presencia ese mensaje, esa vibración, nos pueden llevar a ese punto en el que podríamos observar y descubrir cualquier movimiento o inestabilidad, formas que se mueven, ideas que amenazan con desfilar por los pasillos de la mente. Sin embargo, el observar será la clave para detener esas marchas, para detener esas contingencias de ideas, pensamientos y deseos que quieren esclavizar al ser humano.
Respuesta de alumnos
Gonzalo Saavedra | A través de la meditación, practicando los koanes, mantram y disciplinas gnósticas, podemos aquietar la mente, para experimentar la verdad | Barcelona España.
Isabel | Cuando se logra el auto conocimiento es como podemos apaciguar la mente del batallar de las antítesis. | Buenos Aires, Argentina.
Rufino Santillán Vargas | Si bien en principio no es fácil aquietar la mente, ya que no significa simplemente dejar de pensar, sino aprender a relacionarnos de otra manera con nuestros pensamientos, pues siempre están al acecho los defectos psicológicos quienes condicionan nuestros pensamientos y emociones, pues son los que alimentan una conversación mental haciendo que, por ejem., se reconstruya la ira y mentalmente se crea una discusión y se busquen argumentos para justificar la reacción, o que la codicia compare lo que tenemos con aquello que deseamos conseguir, etc., de tal manera que la mente se convierte en un escenario donde diferentes estados psicológicos reclaman nuestra atención, es por eso como primer paso, consiste en comprender que no todo pensamiento que aparece en nuestra mente merece nuestra atención o que represente lo que somos, la cuestión es no identificarnos con tales pensamientos ni permitir que dirijan nuestra conducta, es por eso que debemos hacer uso de la Auto observación como una herramienta para lograr aquietar la mente, pues la auto observación nos permite descubrir lo que estamos pensando, recordando, deseando o reaccionando y sin ella podemos quedar identificados con la actividad mental sin darnos cuenta, además de practicar el Recuerdo de Sí, que consiste en mantener la atención sobre lo que sucede dentro y fuera de nosotros, sin olvidarnos de nosotros mismos, juntamente con la transformación de las impresiones, la cual nos ayuda que en lugar de recibir automáticamente una impresión desagradable, procuramos comprenderla y relacionarnos con ella conscientemente.- Así pues, la auto observación nos permite reconocer lo que sucede; el Recuerdo de Si nos ayuda a permanecer presentes y la transformación de impresiones, nos permite trabajar con aquello que recibimos de la vida, es por eso que aquietar la mente no es una actividad aislada de la vida cotidiana, sino que es parte del trabajo interior que podemos realizar mientras hablamos, trabajamos, caminamos o afrontamos alguna actividad.- Aquietar la mente nos ayuda a dejar de ser esclavos de la reacción automática y a responder con mayor conciencia; se podría decir que aquietar la mente significa conseguir que no aparezca ningún pensamiento, pero es importante distinguir entre la quietud mental, la concentración y la supresión forzada de los pensamientos, es decir, una persona puede permanecer sentada con los ojos cerrados intentando no pensar en nada, mientras internamente lucha contra cada pensamiento que aparece, aunque desde afuera parezca tranquilo y que por dentro puede estar experimentando frustración, es por eso que al comenzar la práctica, es importante saber observar, recuperar la atención y tratar de no identificarnos con los pensamientos.- Aquietar la mente lo podemos entender como el acto de reducir la agitación de los pensamientos, las preocupaciones, los recuerdos y las asociaciones mentales que nos distraen constantemente.- Así pues lo que buscamos en una mente tranquila, es una comprensión profunda de nosotros mismos y esa tranquilidad favorece a la observación y ésta a su vez puede conducirnos a una comprensión que transforme nuestra manera de ser y de vivir. | México |