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¡ATRÉVETE A DESPERTAR!

Atrevete a despertar

“No ames el sueño para que no te empobrezcas; abre tus ojos y te saciarás de pan”. (PROVERBIOS, Cap. 2 0, Vers. 13)

“Los sueños, sueños son”. La frase es de Don Pedro Calderón de la Barca, expresada en su famosa obra teatral “La vida es sueño”, coincidiendo así plenamente con los antiguos sabios orientales, quienes desde hace muchísimos siglos afirmaron que “esta vida lunar - la nuestra, la de cada uno de nosotros- es tan sólo un tejido de sueños”, que “todo en este mundo es Maya o Ilusión”.

 Anthoni De Mello, sacerdote jesuíta cuyas andanzas, según se comenta, le llevaron a establecer contacto con la sabiduría de tipo oriental,  al margen de los dogmas nos dice en su libro titulado “El Autoconocimiento” : “Vosotros estáis dormidos porque, si  no, ya no necesitaríais venir a este curso. Si lo viérais todo con ojos nuevos, ya no necesitaríais venir a despertaros. Pero si sois capaces de reconoceros dormidos, ser conscientes de que no estáis despiertos, ya es un paso. Pues lo peor y más peligroso del que duerme es creer que está despierto y confundir sus sueños con la realidad. Lo primero que necesitáis para despertar, es saber que estáis durmiendo y estáis soñando”.

Dentro de este mismo orden de ideas, el filósofo chino Chuang Tzu expone lo siguiente: “Los que sueñan que están bebiendo en un banquete, al amanecer lloran de pena. Al contrario, los que sueñan que están llorando, al amanecer se encuentran que están divirtiéndose en una cacería en el campo. Cuando sueñan no saben que sueñan. En el mismo sueño tratan de interpretar y comprender sus sueños. Al despertar ven que no ha sido más que un sueño. Sólo con un gran despertar se puede comprender el gran sueño que vivimos. Los estúpidos se creen despiertos, presumen de ser algunas veces reyes y otras pastores. Yo, que digo que vosotros soñáis, sueño también. Esto tiene por nombre misterio”...

 Sobre el misterio del sueño de la conciencia, en su libro “La Gran Rebelión” el Maestro Samael Aun Weor puntualiza esto que a continuación transcribimos: “Aunque parezca increíble, nosotros estamos equivocados con respecto a sí mismos. Muchas cosas que creemos no tener sí tenemos y muchas cosas que creemos tener, no tenemos. Suponemos que tenemos tales o cuales cualidades que en realidad no tenemos, y muchas virtudes que poseemos, ciertamente las ignoramos. Nos hemos formado falsos conceptos sobre sí mismos y debemos hacer un inventario para saber qué nos sobra y qué nos falta. Somos gente dormida, inconsciente, y eso es lo grave. Desafortunadamente pensamos de sí mismos lo mejor y ni siquiera sospechamos que estamos dormidos. Las sagradas escrituras insisten en la necesidad de despertar, más no explican el sistema para lograr ese despertar. Lo peor del caso es que son muchos los que han leído las sagradas escrituras y ni siquiera entienden que están dormidos”.

Ahora bien, ¿qué significa “estar dormido” y qué es aquello que dentro de nosotros provoca ese estado de inconsciencia? Los Maestros tibetanos nos hablan de la “Doctrina de los Muchos Yoes”, de los “agregados psíquicos” o “apéndices” dentro de los cuales subyace, en estado de hipnosis o de sopor milenario, nuestra Esencia anímica o Conciencia individual. Con esto quieren significar –los conocedores- que realmente el “Yo” psicológico de cada cual es múltiple, que deviene siempre como muchos, y que por tal motivo tampoco poseemos una manera única de ser. “Dentro de nuestra personalidad –en efecto- viven muchas personas, nunca somos los mismos, ni siquiera durante media hora. A veces se manifiesta en nosotros una persona mezquina, otras veces una persona irritable, en cualquier otro instante emerge una persona espléndida, benevolente, y más tarde una persona escandalosa o calumniadora, después un santo, luego un embustero y así sucesivamente; tenemos gente de toda clase dentro de cada uno de nosotros, Yoes de toda especie”, y cada uno de esas entidades tiene su modo específico de proyectar sueños, los que para colmo de males confunde con la realidad.

Vivimos, lamentable e infortunadamente, en una época de total confusión ideológica y de bancarrota de todos los principios éticos, y en la que a través de los poderosos medios de comunicación social se refuerzan día a día los mecanismos del Ego, del “Yo”, del “mi mismo”, sugiriendo –por ejemplo- que nos “atrevamos a soñar”, que “es muy importante tener sueños”, o que “debemos sentirnos orgullosos por tal o cual cosa”, o bien que “hagamos crecer la auto-estima, la auto-consideración personal, el amor propio”, por lo que nada tiene de extraño el deterioro –cada vez más evidente- de las cordiales y fraternales relaciones humanas, del incremento de los odios de padres contra hijos y viceversa, del fracaso del vínculo matrimonial y de otros muchos males que iremos reseñando a través de sucesivos artículos.

De momento, y para finalizar, diremos que si alguno de nuestros bondadosos lectores quiere experimentar la legítima felicidad del alma y lograr la auténtica libertad interior, o en otros términos: si anhela hacer de su vida una obra maestra, debe, necesariamente, atreverse a despertar.

Franklin Ugas. Maracaibo, Estado de Zulia Venezuela.

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