Práctica Esotérica:
EL CHAC MOL
En
el museo de Antropología e Historia de la ciudad de México existe la figura de
un hombre en piedra, semiacostado, en decúbito dorsal. El sepulcro del Chac Mool
fue hallado y sus restos encontrados. Así está fuera de toda duda de que el Chac
Mool existió realmente. Si se observa la figura en que está acostado el Chac
Mool, veremos que está acostado en la misma posición en que se acostaban los
Iniciados egipcios cuando querían salir en Cuerpo Astral pronunciando el Mantram
FA-RA-ON. Empero, algo curioso aparece en el ombligo del Chac Mool: es una
escudilla o recipiente como para recibir algo. Realmente el Plexo Solar es
maravilloso y el Chac Mool le dejó a la humanidad una gran enseñanza.
Las plantas de sus pies se posan
en su lecho, las rodillas en alto, las piernas medio flexionadas contra los
muslos, el torso arqueado en actitud de primer impulso para levantarse, con la
cara hacia la izquierda y la mirada en el horizonte; en sus manos, un recipiente
a la altura del plexo solar. Es claro que al poner las plantas de los pies sobre
la cama, las rodillas quedan levantadas, dirigidas hacia el cielo, hacia Urania.
El Chac Mool de México Azteca es
maravilloso. Realmente el Chac Mool existió; fue un Adepto Encarnado, uno de los
Grandes Iniciados de la poderosa civilización Serpentina del antiguo México y de
la Gran Tenochtitlán.
Este hombre en piedra es conocido
por los arqueólogos con el nombre de Chac-Mool y es uno de los pocos símbolos
del panteón azteca que se salvaron de la destrucción de la conquista. Fue
tallado por los místicos aztecas, mayas, tarascos, etc., para perpetuar la
sabiduría que ellos recibieron como herencia secreta de sus antepasados.
El nombre de esta escultura
azteca es FARAON; nombre cuyas sílabas se descomponen así: fa-ra-on, y que
debidamente vocalizadas son un mantram que hace que el cuerpo astral de quien
las pronuncie se separe del físico y el hombre flote en el espacio hacia la gran
pirámide de Gizeh en Egipto.
No es peligroso salir en cuerpo
astral. Durante el sueño todos los seres humanos andamos en los mundos internos
con la conciencia dormida.
Toda alma abandona su cuerpo
físico durante el sueño, entonces el cuerpo etérico tiene la oportunidad de
reparar al cuerpo físico. Cuando el alma regresa al cuerpo físico despertamos
del sueño normal. En los mundos internos las almas se ocupan en los mismos
menesteres cotidianos que desempeñan en la Tierra durante la vigilia; compran,
venden, trabajan en la oficina, en el taller, en la fábrica, en el campo, etc.
Las almas encarnadas y las desencarnadas conviven durante el sueño. En los
mundos internos todo es igual: el sol, las nubes, las ciudades, las cosas.
Le bastará concurrir a una sesión
espiritista para darse cuenta de que los muertos no aceptan que están muertos y
comprenderá por qué las almas de los vivos aman, sufren, luchan, trabajan
durante el sueño. En los mundos internos tenemos que aprender a conservar la
lucidez de la conciencia durante el sueño. Para esto recomendamos que cada vez
que se encuentre con personas, acontecimientos o cosas raras que llamen su
atención, discierna y se pregunte: ¿Estoy en cuerpo físico o en astral?
Dé un saltito para ver si puede flotar; si llegara a flotar, anda en cuerpo
astral; si no flota, está en cuerpo físico. En los mundos internos actuamos
como si estuviéramos en carne y hueso, como si estuviéramos despiertos. No hay
diferencia entre estos dos mundos, entre el físico y el astral. (Lea Los Mil y
un Fantasmas, de Alejandro Dumas). Lo que habitualmente hacemos en estado de
vigilia lo hacemos también durante el sueño.
Si durante el día practica usted
la clave de dar un saltito para cerciorarse en qué cuerpo anda, por las noches,
cuando con propósito de salir en cuerpo astral salte usted de su lecho, quedará
flotando en el espacio y, permaneciendo su cuerpo físico dormido, podrá viajar a
través del infinito para asistir a los bellos rituales y cátedras que imparten
los grandes Maestros en los templos gnósticos que existen en estado de jinas en
varias partes de este país y en todo el mundo.
Indiscutiblemente, las secretas
enseñanzas nahuas son comunes a todos los pueblos de la más remota antigüedad.
Entre las leyendas húngaras se habla del «pueblo del monolito» cuyos
indescifrables caracteres se parecen a los que existen en una gigantesca roca
perdida en un lejano valle de Yucatán, México.
No olvide la clave: Aprovechar el
estado de somnolencia entre la vigilia y el sueño para que, por medio de su
voluntad, se desdoble en cuerpo astral, discernimiento y memoria.
Con este triángulo conocerá por
usted mismo los grandes misterios de la vida y de la muerte.
Para interpretar sus sueños lea
el libro de Daniel en la Biblia.
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Enviado por:
Carlos Figeroa.
Villa de Reyes,
S.L.P.
Bibliografía:
Matrimonio Perfecto y Magia C. Azteca