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¿Cuál es la Segunda Joya del Dragón Amarillo?

Dragón Amarillo

Respuesta de los libros del V.M. Samael Aun Weor.

La Segunda Joya implica la disciplina de la mente, dominándola, azotándola, regañándola. ¡La mente es un borrico insoportable que hay que amansar!.

Así pues, durante la meditación tenemos que contar con muchos factores si queremos llegar a la quietud y al silencio de la mente. Necesitamos estudiar el desorden, porque solamente así, nosotros podemos establecer el orden. Hay que saber qué es lo que existe en nosotros de atento y qué es lo que hay en nosotros de inatento.

Siempre que entramos en meditación, nuestra mente está dividida en dos partes: la parte que atiende y la parte que no atiende. No es en la parte atenta que tenemos que poner atención sino precisamente en lo que hay de inatento en nosotros. Cuando logramos comprender a fondo lo que hay de inatento en nosotros y estudiar los procedimientos para que lo inatento se convierta en atento, habremos logrado la quietud y el silencio de la mente. Pero tenemos que ser juiciosos en la meditación, enjuiciarnos a sí mismos, saber qué es lo que hay de inatento en nosotros. Necesitamos hacernos conscientes de aquello que exista de inatento en nosotros.

Cuando digo que debemos dominar la mente, quien la debe dominar es la Esencia, la Conciencia. Despertando Conciencia tenemos más poder sobre la mente y por ende, nos hacemos conscientes de lo que hay de inconsciente en nosotros.

Se hace urgente e inaplazable dominar la mente, platicar con ella, recriminaría, azotarla con el látigo de la voluntad y hacerla obedecer. Esta didáctica pertenece a la Segunda Joya del Dragón Amarillo.

Mi Real Ser, Samael Aun Weor, estuvo reencarnado en la China antigua y me llamé Chou-Li. Fui iniciado en la Orden del Dragón Amarillo y tengo órdenes de entregar las Siete Joyas del Dragón Amarillo a quien despierte Conciencia viviendo la Revolución de la Dialéctica y logrando la Revolución integral.

Ante todo, debemos identificarnos con la mente si es que verdaderamente queremos sacar el mejor partido de la Segunda Joya, porque si nosotros nos sentimos siendo mente, si digo: ¡estoy razonando! ¡estoy pensando!, entonces, estoy afirmando un adefesio y no estoy de acuerdo con la Doctrina del Dragón Amarillo, porque el Ser no necesita del pensar, porque el Ser no necesita de razonar. Quien razona es la mente. El Ser es el Ser y la razón de ser del Ser es el mismo Ser. Él es lo que es, lo que siempre ha sido y lo que siempre será. El Ser es la vida que palpita en cada átomo como palpita en cada sol. Lo que piensa no es el Ser, quien razona no es el Ser. Nosotros no tenemos encarnado todo el Ser, pero tenemos encarnada una parte del Ser que es la Esencia o Buddhata, eso que hay de Alma en nosotros, lo anímico, el material psíquico. Es necesario que esta Esencia viviente se imponga sobre la mente.

Lo que analiza en nosotros son los yoes, porque los yoes no son sino formas de la mente, formas mentales que hay que desintegrar y reducir a polvareda cósmica.

Estudiemos en estos momentos algo muy especial. Podría darse el caso de que alguien disuelva los yoes, los elimine. Podría también darse el caso de que ese alguien, además de disolver los yoes, se fabrique un cuerpo mental. Obviamente adquiere individualidad intelectual, empero, tiene que liberarse hasta del mismo cuerpo mental, porque el mismo cuerpo mental, por muy perfecto que sea, también razona, también piensa y la forma más elevada de pensar es no pensar. Mientras se piensa no se está en la forma más elevada de pensar.

Samael Aun Weor. La Revolución de la Dialéctica

La sabiduría se elabora pues, sobre la base de la experimentación directa, sobre la experimentación propia, sobre la base de la meditación profunda. Hay veces que necesitamos, repito, platicar con la mente, porque muchas veces, cuando queremos que la mente esté quieta, cuando queremos que la mente esté en silencio, ella persiste pues, en su necedad, en su parloteo inútil, en la lucha de antítesis. Entonces, es necesario interrogar a la mente, decirle: “Pero bueno, ¿qué es lo que tú quieres, mente? Bien, ¡contéstame, explícame, qué es lo que tu quieres!”. Si la meditación es profunda, puede surgir en nosotros alguna representación; en esa representación, en esa figura, en esa imagen, está la respuesta.

Debemos entonces platicar con la mente y hacerle ver la realidad de las cosas, hasta hacerle ver que su respuesta está equivocada; hacerle ver que sus preocupaciones son inútiles y el motivo por el cuál son inútiles. Y al fin, la mente queda quieta, en silencio.

Mas, si notamos que no surge la iluminación todavía, que aún persiste en nosotros el estado caótico, la confusión incoherente con su lucha y su parloteo incesante, entonces, tenemos que llamar nuevamente a la mente al orden, interrogarla: “¿Qué es lo que tú quieres?” Decirle: “¿Qué es lo que andas buscando? ¿Porqué no me dejas en paz?” Hay que hablar claro y platicar con la mente como si fuera un sujeto extraño, porque ciertamente ella es un sujeto extraño, ella no es el Ser. Entonces, hay que tratarla como a un sujeto extraño, hay que recriminarla y hay que regañarla.

Los estudiantes del Zen avanzado acostumbran el Judo, pero el Judo psicológico de ellos no ha sido comprendido por los turistas cuando llegan al Japón, ver, por ejemplo, a los monjes practicando el Judo, luchando unos con otros, parecería como ejercicio meramente físico, mas no lo es. Cuando ellos están practicando el Judo, realmente casi no se están dando cuenta del cuerpo físico, su lucha va realmente a dominar su propia mente. El Judo en que se hallan combatiendo, es contra la propia mente de cada uno. De manera que el Judo psicológico tiene por objeto someter a la mente, tratarla científicamente, técnicamente, con el objeto de someterla.

Samael Aun Weror. La Segunda Joya del Dragón Amarillo

Algunas respuestas de alumnos del ICQ Gnosis (tomadas al Azar)

Nombre: Eugenio Segura Solano Localidad: Costa Rica

Respuesta: Segunda Joya del Dragón Amarillo. ¿Cuál es la Segunda Joya del Dragón Amarillo? La segunda Joya del Dragón Amarillo es lograr la completa quietud y silencio de nuestra mete, por lo que es necesario meditar, comprender y eliminar los pensamientos que nos lleguen, no hay que combatirlos, pues eso crea conflictos, una vez que han desfilado todos los sentimientos y emociones, la mente queda quieta y sobreviene lo nuevo. Ahora bien, si estamos en silencio y nada sucede, no hemos llegado al silencio total, entonces deberemos enfrentar a la mente, preguntarle porque no quiere el silencio, ella responderá con evasivas, dará respuestas necias, etc., debemos hacerle ver la necesidad de estar quieta, si logramos que nos obedezca quedará quieta y en silencio y el resultado será que la esencia se libera del pensamiento para experimentar lo nuevo, lo real. Si a pesar de todas las prácticas que hemos realizado no se queda quieta, deberemos de recriminarla, regañarla, hacerle ver su error, una y otra vez, castigarla, mostrarle quien es su amo y señor, hablando en forma esotérica, ella solo es un vehículo de manifestación. En resumen la segunda joya implica la disciplina de la mente, dominándola, azotándola, regañándola, la mente es una bestia que hay que domar a fuerza de voluntad, la parte consiente debe dirigirse a la parte inconsciente para recriminarla y hacerle ver que debe hacerse consiente, este ejercicio debe practicarse en forma constante y entender que esto es un proceso largo que requiere voluntad, tenacidad y paciencia.

Nombre: Silvia Martínez Pérez Localidad: León, Gto. México.

Respuesta: En la segunda joya del dragón amarillo se nos enseña la disciplina que nos servirá para dominar a la mente, recriminándole que nos traiga recuerdos que no deseamos, cuando estamos en medio de una práctica y lo que necesitamos es concentración y paz, regañándola, obligándola a obedecer azotándola con el látigo de la - voluntad para hacerle ver que hacerse consciente. Estos ejercicios deberán realizarse con frecuencia y en- tender que es un proceso largo, que requerirá de mucha tenacidad voluntad y paciencia.

Nombre: Yolanda Josefina Pulgar Toyo Localidad: Barquisimeto-Venezuela

Respuesta: La segunda Joya del Dragón Amarillo tiene q ver con la disciplina de la mente, dominarla con el látigo de la voluntad, para ello debemos dirigir la parte consciente a la parte inconsciente o subconsciente para recriminarla hasta obligarla a hacerse consciente. Para el logro de este propósito se necesita tener una voluntad férrea, tenacidad y mucha paciencia.