Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

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¿Cómo logramos establecer un Centro de Gravedad Permanente en nosotros?

Respuesta de los libros del V.M. Samael Aun Weor.

Ha llegado la hora de comprender la necesidad de producir dentro de nosotros un cambio radical definitivo a fin de establecer un Centro de Gravedad Permanente, un centro de conciencia estable. Sólo así nos individualizamos, sólo así dejamos de ser legión, sólo así nos convertimos en individuos conscientes.

El hombre actual es semejante a un barco lleno de muchos pasajeros, cada pasajero tiene sus propios planes y proyectos, el hombre actual no tiene una sola mente, tiene muchas mentes; cada yo tiene su mente.

Afortunadamente dentro del bípedo humano existe algo más, existe el Budhata, el principio Búdhico interior, la esencia.

Reflexionando seriamente sobre dicho principio Búdhico podemos concluir que este es el material psíquico con el cual podemos darle forma a nuestra alma.

No es exagerado decir que con este principio budhista íntimo podemos crear alma.

Despertando al Budhata creamos alma; despertar el Budhata es Despertar Conciencia.

Despertar conciencia equivale a crear dentro de nosotros un Centro Permanente de Conciencia. Sólo quien despierta conciencia se convierte en individuo, empero el individuo no es el final, más tarde tenemos que llegar a la sobre-individualidad.

Necesitamos desegoistizarnos para individualizarnos, necesitamos disolver el yo para tener un Centro Permanente de Conciencia.

El yo pluralizado gasta torpemente el material psíquico en explosiones atómicas de ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula, etc.

Muerto el yo, el material psíquico se acumula dentro de nosotros convirtiéndose en un Centro Permanente de Conciencia.

Hoy por hoy el ser humano, o mejor dijéramos el bípedo que así mismo se auto califica de humano, es realmente una máquina controlada por la legión del yo.

Una máquina sin sentido alguno de responsabilidad moral, sin continuidad de propósitos, sin existencia real.

Observemos la tragedia de los enamorados, ¡cuantos juramentos! ¡Cuántas lágrimas! ¡Cuántas buenas intenciones! ¿Y qué? De todo eso no queda sino el triste recuerdo: se casan, pasa el tiempo, el hombre se enamora de otra mujer o la esposa se enamora de otro hombre y el castillo de naipes se va al suelo. ¿Porqué? ¡Es claro! Porque todavía el ser humano no tiene un Centro de Gravedad Permanente.

El pequeño yo que hoy jura amor eterno, es desplazado por otro pequeño yo, que nada, absolutamente nada tiene que ver con dicho juramento; Eso es todo.

Necesitamos convertirnos en individuos y esto sólo es posible creando un centro permanente de conciencia.

Necesitamos crear el Centro de Conciencia Permanente y esto sólo es posible disolviendo el yo pluralizado.

Samael Aun Weor. Libro: El Cristo Social.

Más información en: capítulo 41 El Centro Permanente de Conciencia El Cristo Social. Samael Aun Weor.

Respuesta de algunos alumnos del ICQ Gnosis

Nombre: Marco Antonio Juárez Pérez Localidad: Guaymas, Sonora, México

Respuesta: La única forma de poder establecer un centro de gravedad permanente en nosotros, es disolviendo el yo y lo yoes internos, localizados en la mente sensual y la mente intermedia, cuando se descubren nuestra mente interna puede disolverlos y quedar solo nuestro ser, que es la esencia de la energía cósmica, la verdad de la vida.

Nombre: Edwin Rojas

Localidad: Yaracuy-Venezuela

Respuesta: Muriendo en sí mismo liberamos conciencia y está por si misma ES El Centro de Gravedad Permanente

María Alt. Guzmán (Mary…)

Logramos establecer un Centro de gravedad  si tratamos de disolver  esas contradicciones  intimas que tenemos dentro de nosotros mismo y liberarnos espontáneamente para así poder vivir una vida plena de éxito. Porque cuando disolvemos o tratamos de Controlar  esos “Demonios” que poseemos como son  egos de  amarguras, avaricia, ira, codicia, lujuria, envidia, orgullo, pereza, gula etc. Estamos estableciendo un Centro de Gravedad Permanente en Nosotros, en realidad tratando de cooperar, de esforzarnos por cambiar cooperaríamos con nuestras vidas y con los demás.