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Notas

[1] Boheme dice: “Cuando el alma ha pasado por la muerte está entonces en la esencia de Dios. Permanece con las obras que ha hecho aquí, y en este estado contemplará la majestad de Dios y verá a los ángeles cara a cara. En el mundo insondable en donde el alma está, no hay fin u objeto que el alma no alcance. Donde la carroña esté, allí se juntarán las águilas”.

[2] Boehme dice: “la mayoría de las almas parten de sus formas terrestres sin el cuerpo de Cristo (amor divino); y sólo están en relación con él por un pequeño hilo”. Tales almas, teniendo muy poca espiritualidad, no existirán en dicha tan gloriosa como aquellas cuya espiritualidad se desplegó en la tierra y que amaron a Dios sobre todas las cosas.

[3] La sensación es un atributo de la vida. Si la vida reside en el cuerpo astral, éste tendrá sensación, y mientras este cuerpo esté en relación simpática con el cuerpo muerto físico, puede hasta sentir cualquier daño que se haga a este último. El cuerpo físico, si está inanimado, no tiene sensación; ésta pertenece al hombre interior. Donde quiera que el centro de conciencia se establece, allí está la sensación.

[4] Se podrían llenar libros con relación de casas frecuentadas por fantasmas, y hay ejemplos en que se ha visto que tales espectros son excesivamente numerosos. Algunas personas, que no pueden verlos, pueden sentirlos instintivamente, y hasta físicamente, como un viento frío, o como una corriente de electricidad que pasa por el cuerpo.

[5] Se han visto chinos e indios que se han matado con el fin de vengarse, de modo que sus almas puedan apegarse a sus enemigos, turbar sus mentes y arrojarlos al suicidio. También está bien probado que las guerras son con frecuencia seguidas por numerosos suicidios que ocurren en el ejército victorioso.

[6] Tal caso de vampirismo me es conocido personalmente. Un joven se mató a causa de su pasión por una señora casada. Esta le amaba, pero no le correspondió a causa de sus obligaciones matrimoniales. Después de la muerte, su forma astral se apegó a ella, y como ésta era de temperamento medianímico, halló él las condiciones necesarias para materializarse en parte. La señora necesitó de un esfuerzo largo y continuado, hasta que finalmente se libertó del íncubo. Si nuestros practicantes de medicina estuvieran más familiarizados con los hechos ocultos, muchos casos “misteriosos” que caen bajo su observación podrían serles claros, y obtendrían un conocimiento más profundo de algunas causas de manía, histericia, alucinación, etc.

[7] Fragmento, “De animabus mortuorum”. Una gran parte de este fragmento se ha perdido. Todos estos espíritus son el producto de la imaginación y la voluntad. Si una persona tiene una imaginación mala, crea una forma correspondiente en su mente, y si a esa forma le infunde voluntad, ha creado entonces “un espíritu”.

[8] Paracelso recomienda llevar corales rojos como remedio contra la melancolía. Se dice que son gobernados por la influencia del sol, mientras los de color obscuro están bajo la influencia de la luna. Los rojos son desagradables no sólo al Fantasma, sino también a los Monstruos, Incubos, Súbcubos, y otros malos espíritus; pero los corales obscuros gustan y los atraen. Conozco algunos casos de melancolía, depresión de la mente, hipocondrái, etc., que han sido tratados con éxito usando corales rojos, mientras que otros artículos empleados para el mismo fin no tuvieron efecto, y la curación por lo mismo no podía atribuirse simplemente a la creencia del paciente. El ignorante hallará más fácil ridiculizar estas cosas que explicarlas.

9 No se trata aquí de cosas simplemente visibles y tangibles, sino de los productos de la mente, que son también substanciales y que pueden hacerse visibles y tangibles bajo ciertas condiciones.

“El cuerpo visible, lo mismo que el terrestre, obran cada uno a su propia manera. Lo que el cuerpo visible ejecuta es hecho con las manos; el hombre interior obra por medio de su imaginación y voluntad. Las obras del primero nos parecen reales; las del segundo como sombras”. (“Morb.Invisib.” III.)

10 La literatura oculta de la Edad Media y la del espiritismo moderno contienen muchos ejemplos de Incubos y Súbcubos, habiéndose aparecido algunos de ellos visible y tangiblemente; otros, aunque invisibles, fueron tocados y sentidos. Estos casos son al presente mucho más numerosos de lo que comúnmente se cree; pero estos espíritus pueden “materializarse” únicamente si las condiciones necesarias son dadas. Por lo mismo, sólo son sentidos durante un estado de enfermedad, y cuando el paciente se recobra desaparecen, porque de una constitución sana no pueden extraer los elementos necesarios para su materialización. Estos Incubos y Súbcubos son, por lo mismo, el producto de un estado física y moralmente enfermo. La imaginación mórbida crea una imagen, la voluntad de la persona la hace objetiva, y el aura nerviosa puede hacerla substancial a la vista y al tacto. Además, cuando la imagen ha sido creada, atrae hacia si misma influencias correspondientes del alma del mundo.

11 Los instintos animales no pueden ser suprimidos, y la “carne” no puede ser “mortificada”, sino despertando una actividad psíquica superior en lugar de las inferiores, o exaltando la naturaleza espiritual sobre el principio animal del hombre. La abstinencia en los actos es inútil para el desarrollo espiritual, si no se sigue la abstinencia en pensamiento. El celibato forzoso no forma un sacerdote; un verdadero sacerdote es un santo, y los santos son personas que han desarraigado sus deseos carnales.

12 Esta es la clase de “espíritu” creado por los seguidores de P. B. Randolph, según las instrucciones dadas en su libro intitulado “Eulis”.

13 No pueden, sin embargo hacerse visibles, a menos que puedan extraer algo de la esencia astral de la persona o personas en cuya presencia desean aparecer; en otras palabras, las personas deben ser médiums para producir tales manifestaciones de forma.

14 Paracelso da aquí una descripción muy buen de algunas de las materializaciones modernas espíritas. El “doble aéreo” (forma astral) usualmente sale del lado izquierdo del médium, en la región del bazo. No es preciso que los médiums sean necesariamente personas depravadas, pero debe haber alguna falta en su organización, pues de lo contrario la combinación de sus principios sería demasiado fuerte para separar algo de su substancia astral. Los médiums de materialización pueden ser personas muy buenas, pero la vida solitaria y costumbres viciosas pueden conducir al desarrollo de esta medumnidad que al fin puede ser fatal.

15 Por “oración” se entiende el ejercicio de la voluntad espiritual. “¡Oh tú, estúpido y tonto sacerdote, que no sabes absolutamente nada; te imaginas que puedes arrojar a los malos espíritus con el suave olor del incienso, el cual les gusta tanto a los buenos como a los malos espíritus. Si en vez de incienso emplearas asafétida, podrías entonces arrojar a los malos espíritus y aun a los buenos”. (“Filos. Ocult.”)

16 Sucede muchas veces que las enfermedades corporales son la causa de mórbidos deseos. Una enfermedad de la piel (prurito de la vagina o scroti) puede causar deseos eróticos; un desplazamiento del útero, una erosión, una úlcera o inflamación del hueso uterino, causan depresión mental e histericia; las almorranas pueden causar melancolía, etc., etc.; pero todas estas causas son a su vez los efectos de causas anteriores que pueden tener un origen psíquico, y establecen las condiciones por las cuales pueden obrar las influencias elementarias.

17 SE han hecho experimentos en Londres. Con la inhalación de varios éteres, cloroformo, gas óxido nitroso e hidrocarbonatos se han obtenido el efecto de producir tales “alucinaciones”. Antes que estos gases fueran conocidos, se usaban fumigaciones de substancias venenosas para tales fines. Las recetas de los materiales usados para tales fumigaciones eran guardadas muy secretas, a causa del abuso que podría hacerse de tal conocimiento, y a consecuencia de lo cual puede hasta producirse locura. Una de las fumigaciones más efectivas para producir apariciones estaba, según Eckartshausen, compuesta de las siguientes substancias; cicuta, haba, azafrán, linaloe, opio, mandrágora, salano, semilla de amapola, asafétida y perejil. Las fumigaciones para arrojar a los malos espíritus se componía de azufre, asafétida, castóreo, y más especialmente de pericón y vinagre. El ácido carbónico no se conocía en aquel tiempo.

18 Esto es confirmado por Swendenborg en su descripción del “Infierno”, y también por Jacobo Boehme. El alma animal de los muertos toma forma y figura del animal cuyo carácter predominó en su constitución.

19 Hay una cadena sin fin de nacimientos y transformaciones que se verifican en el mundo de las causas (espiritual), tanto como en el mundo de los efectos (material). La vida de algunas de estas entidades dura enormes períodos de tiempo; otras tienen sólo una corta existencia individual. Según las enseñanzas brahmánicas, hay siete clases principales de espíritus, algunas de ellas con innumerables subdivisiones: 1. Arupa Devas (espíritus sin forma), espíritus planetarios; el sexto principio inteligente del planeta, cuyo producto son; 2. Rupa Devas (con forma). Elevados espíritus planetarios Dhyan – Chohans; 3. Pisachas y Mohinis. Elementarios masculinos y femeninos, compuestos de las formas astrales de los muertos, que pueden ser obsesados por Elementales, y producen los Incubos y Súbcubos; 4. Mara Rupas: formas de deseo o pasión. Almas condenadas a la destrucción; 5. Asuras: Elementales (Gnomos, Sílfides, Ondinas, Salamandras, etc.) Estos se desarrollarán en seres humanos en el siguiente Manvántara (ciclo de evolución); 6. Bestias. Elementales con formas de animales, monstruosidades; 7. Raksasas o demonios. Almas de hechiceros y de hombres de gran inteligencia, pero con tendencias malas. Los que se hacen criminales, por el progreso de la ciencia, los dogmatistas, sofistas, viviseccionistas o descuartizadores de animales vivos, etcétera, son los que suministran material para el desarrollo de tales “diablos”. Los Asuras son llamados con frecuencia Devas, y son adorados en muchos lugares de la India. Son los espíritus guardianes de ciertos lugares, jardines, casas, etc., y tienen templos propios. Hay muchos miles de variedades. Véase “Isis sin Velo”.

20 Son evidentemente una clase diferente de “espíritus familiares” de los guías “invisibles” mencionados ya. El espíritu que cada niño recibe cuando nace, y que acompaña a la persona durante su vida terrestre, es su propio mismo o yo espiritual, el “Karana Sharira”.

21 No se debe confundir la Nectormancia con la Necromancia.

22 Todo el universo es una expresión de conciencia, y por lo mismo hay en el mundo innumerables estados de voluntad consciente e inteligente, algunos con forma visible y otros con invisible. Algunos sin forma, como corrientes de aire; otros indefinidos, como nieblas o nubes; otros sólidos, como las rocas; algunos impermanentes; otros permanentes como las estrellas.

23 El “rationale” en que la adivinación, la geomancia, la práctica de la vara adivinatoria, etc., están basadas en que por medio de tales prácticas puede adquirir y comprender el intelecto de la personalidad el conocer ciertas cosas, que ya existen en el espíritu del hombre. El hombre inferior no puede, bajo todas circunstancias, comunicar su conocimiento al hombre externo, porque la conciencia de los dos no es idéntica; pero el espíritu puede influenciar el aura nerviosa de la persona, gobernar los músculos de su cuerpo, y así guiar sus manos.

24 Los que tienen alguna experiencia en el espiritismo moderno, reconocerán la verdad de esta descripción. Los espiritistas no deben obrar por consejos de los espíritus, si estos consejos son contra su razón, y los científicos no deben confiar en las opiniones de otros, si estas opiniones son contra su propio sentido común.

25 El hombre semi - animal puede ser considerado como un elemental del aire, originado de la unión de los Dhyan Choans (Hijos de Sabiduría) con las hijas de los Gigantes. (Véase Biblia, Génesis VI, 4)

26 No es creíble que una persona haya entrado con su cuerpo físico en la montaña de Venus o Untersberg, o en cualesquiera otro lugar renombrado de que habla la tradición popular. Ni las brujas y hechiceros de la Edad Media han estado en el sábado de las brujas con sus cuerpos físicos y parece igualmente improbable que una persona hubiera entrado alguna vez físicamente en donde viven los adeptos desencarnados. Pero el cuerpo físico del hombre no es el hombre, es sólo su sombra externa, y donde quiera que la conciencia del hombre esté, allí estará presente él. Pero mientras está allí, no pierde su cuerpo exterior, del cual no usa por el momento como sucede con una parte de su vestido que intencionadamente se quita, y al despertar, volviendo a la conciencia física, puede muy bien creer que había estado en tal lugar con su forma física.

27 “Si alguno se casa con una ninfa del agua, y ella le abandona, no debe tomar otra esposa, porque el matrimonio no ha sido disuelto. Si se casa, morirá poco después”. (De Ninf.)

28 El “diablo” es la mala voluntad espiritual. El diablo no tiene poder en el hombre, pero si éste permite que el diablo se desarrolle en su interior, entonces el gran Diablo ayudará al diablo chico para que crezca y se alimente con su propia substancia. (Véase “Las Doctrinas de Jacob Boehme”.)