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Omeyocan

Códice Borgia

¿Qué nos dicen los Nahuas sobre el Omeyocan? ¿Qué es el Omeyocan? Se dice que en el Omeyocan sólo hay viento y tinieblas así lo afirman los Nahuas. Llamase también al Omeyocan, debido al viento y a las tinieblas, Yoalli Ehecatl. Esto nos debe invitar a la reflexión.

¿Qué nos diría el mundo oriental sobre el Omeyocan, ya no únicamente los eruditos de nuestro país, México, sino los asiáticos? Una vez estuve hablando aquí sobre lo que es la materia en sí misma. Dije que podía ser destruida la forma, pero que como sustancia, la materia continuaba en otras dimensiones, y al fin la tierra sustancia o la tierra germen era depositada entre el espacio profundo del Universo, en la dimensión cero desconocida. Así lo afirmé, también dije que esa sustancia era el ILIASTER. La semilla que quedaría depositada en la profundidad del espacio, aguardando la hora de una nueva manifestación cósmica. Recuerden ustedes que aclaré un poco más esto al decir que así como cuando un árbol muere queda su semilla y que en ella existen todas las posibilidades de un nuevo desarrollo para un nuevo árbol.

Cuando un mundo muere, queda su semilla la materia homogénea, insípida, insustancial, inodora, incolora, depositada entre el seno de la Eterna Madre Espacio. Pues bien, esa semilla con relación al Uno es Dos. No debemos olvidar que para ser Uno hay que primero ser Dos y el Uno se siente Dos.

Esa Tierra Caótica Primigenia, es germen de mundo depositado entre la Madre Espacio, es el Omeyocan, un verdadero paraíso que durante el tiempo de inactividad vibra sin embargo con felicidad.

Llámese también, al Omeyocan, debido al viento y a las tinieblas, Yoalli Ehecatl. ¿Por qué? Porque Ehecatl es el Dios del movimiento cósmico, el Dios del viento. Yoalli Ehecatl, he ahí el gran movimiento cósmico en el Omeyocan, es allí en el Omeyocan donde reina la auténtica Felicidad del mundo. La dicha inagotable, profunda.

Existen días y existen noches cósmicas. Cuando la Tierra está en estado germinal, cuando un mundo cualquiera se encuentra en estado de germen depositado entre el seno del espacio profundo, duerme y siendo Dos es Uno. Después de cierto período de inactividad, el impulso eléctrico, el huracán eléctrico, hace que todos los aspectos positivo y negativo entren en actividad. Por eso se dice que en el Omeyocan hay tinieblas y viento, movimiento cósmico. No queremos decir tinieblas en el sentido completo de la palabra. Esta es tan sólo una forma alegórica de hablar. Recordemos que en los Misterios Egipcios el sacerdote se acercaba ante el neófito y a la oreja le decía: Osiris es un Dios Negro. No es que fuese Negro, realmente Osiris, pues es el Logos, mas sucede que la Luz del Espíritu Puro, la Luz de la Gran Realidad es tinieblas para el intelecto. Y si se dice que en el Omeyocan sólo hay tinieblas y viento, es decir, movimiento cósmico se quiere decir que allí está la Luz Increada y que allí se desarrolla el movimiento cósmico representado por Ehecatl.

En el Omeyocan se arremolina la quietud infinita antes de la manifestación del Gran Logos Solar. El Logos Solar, en la tierra sagrada de Anahuac, fue siempre llamado Quetzalcoatl. Así pues Quetzalcoatl, como Logos, existe indudablemente mucho antes de toda manifestación cósmica. Es el Logos. El Omeyocan es el ombligo cósmico del Universo donde lo infinitamente grande revienta en lo infinitamente pequeño, en recíprocos remolinos que vibran y palpitan intensamente. Allí lo grande y lo chico se encuentran, el macrocosmos y el microcosmos.

Con la aurora del Universo el huracán eléctrico hace palpitar todos los átomos en forma de remolinos dentro del Omeyocan, dentro del ombligo del Universo, dentro de la Matriz Cósmica que es el Dos. En el Omeyocan, el Tloque Nahuaque es tempestad nocturna de todas las posibilidades. ¿Por qué? Porque cuando el movimiento eléctrico, el huracán eléctrico, el torbellino eléctrico, hacen girar todos esos átomos dentro de la materia caótica, persisten todas las posibilidades de la Vida Universal. Así lo han escrito siempre los mejores autores de Cosmogénesis. Naturalmente, estamos diciendo algo que nunca aceptaría, en modo alguno, la ciencia materialista.

En el Omeyocan, el Señor de la Noche, el negro Tezcatlipoca se niega, revienta en Luz y nace el Universo que fecunda, que maneja Quetzalcoatl, el Logos Solar. Recordemos nosotros que este Tezcatlipoca representa en su aspecto femenino a la Luna y a Dios-Madre. El Omeyocan es precisamente eso, Dios-Madre, es precisamente la matriz del Mundo. Por eso se dice que Tezcatlipoca revienta en Luz, sí, la Madre se hincha como flor de loto y al fin nace este Universo, que de hecho fecunda el Logos. En Náhuatl se dice que Quetzalcoatl entonces dirige y maneja ese Universo que surge a la existencia.

El Logos, Unidad Múltiple Perfecta, es radical; mas se desdobla asimismo en los cuarenta y nueve fuegos para trabajar con este Universo naciente. Incuestionablemente es precisamente el Logos Quetzalcoatl quien dirige este Universo, es, mejor dijéramos, la Conciencia Cósmica gobernando, dirigiendo lo que es, ha sido y será...

Estoy perfectamente seguro de que la antropología materialista no aceptaría esta concepción de Quetzalcoatl. Estoy perfectamente seguro de que la antropología materialista rechaza al Logos, de que está en contra de la tradición mexicana, que no quiere nada con la sabiduría de México. La antropología materialista, al rechazar a Quetzalcoatl como verdadero gobernante del Universo, de hecho está en contra de México mismo.

Antropología Gnóstica. Samael Aun Weor

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