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El Misterio de Quetzalpapálotl

El Misterio de Quetzalpapálotl

Para comprender los misterios de la enseñanza oculta, se nos han dado una serie de principios herméticos que nos permiten hacer uso del análisis de fondo para ser capaces de extraer la esencia de la enseñanza. El misterio del Templo de las Mariposas (Quetzalpapálotl) se hace evidente cuando aplicamos el Principio de la correspondencia: aquél que dice: “tal como es arriba, es abajo” para ver el efecto de la corona de la vida en el microcosmos hombre.

Igual que en la extensión de la naturaleza se expresan de forma constante y perenne las fuerzas de la Divina Trinidad, cada uno de nosotros lleva en sí mismo tres partículas indivisibles de un poder maravilloso. Estos son los átomos del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

El átomo del Padre existe en el hipotálamo y se asocia a todas las actividades mentales. Nuestra mente tiene unos 300,000 centros receptores que lamentablemente se encuentran bloqueados por los muchos agregados de tipo psicológico que en nuestro interior cargamos y defectos como los miedos, las críticas e inseguridades, los deseos y las apetencias, ambiciones y envidias, la dejadez espiritual, etc., nos hacen incapaces de establecer una conexión directa con nuestro Real Ser. Por consiguiente, la desconexión con nuestro sol interior profundo nos ha llevado a que en ignorancia busquemos la felicidad del paraíso perdido y en el camino del error lo único que hemos conseguido es vivir en bancarrota de valores y un nivel moral muy pobre.

Cada vez que nos fascinamos con las circunstancias, sean estas externas o internas, nuestro hipotálamo libera ciertas substancias químicas (neurotransmisores) que a su vez generan cadenas de reacciones en las glándulas que forman parte de nuestro sistema endocrino, con efectos reales tanto en nuestras emociones como en nuestra personalidad. Es por eso que en ocasiones tenemos pensamientos asociados a miedos, corajes o lujurias y de inmediato experimentamos un pulso agitado, euforias, depresiones y hasta odios. Todo este condicionamiento combinado con las constantes proyecciones fantasiosas de nuestra mente, nos impide interpretar cualquier estímulo que surja del átomo del Padre y como consecuencia, hemos quedado como “muertos” – sin sentidos para percibir – cualquier impulso del átomo del Padre en nuestro organismo.

El átomo del Espíritu Santo está localizado en nuestra glándula Pinal, también en lo profundo de nuestro cerebro. Esta glándula tiene su correspondencia en los órganos sexuales y en su función, libera una hormona llamada melatonina. “Melatonina” significa “oscuridad”, y es que en horas de la noche la función de la Pineal se hace prominente, controlando con la producción de esta hormona, la concentración de nuestras hormonas sexuales. En un humano sin degeneración, cualquier llamado del Espíritu Santo tendría un efecto profundo en la psiquis del individuo que despertaría en él el anhelo por una experiencia mística y una transformación interior.

El Misterio de Quetzalpapálotl

Sin embargo, hemos abusado tanto de nuestros órganos creadores que ya somos incapaces de procesar correctamente cualquier estímulo que genere del átomo del Espíritu Santo en nosotros. El condicionamiento sexual al que nos hemos acostumbrado resulta en malinterpretaciones de cualquier impulso que venga de la fuerza de la creación misma. Con esto queremos decir que una vez el impulso se manifiesta y nuestro centro sexual recibe el estímulo necesario para transmutar nuestras aguas creadoras, la lujuria interviene y como mal secretario, quedamos confundidos sin saber qué hacer con esa fuerza y confundidos, abusamos de nuestro cuerpo o nos descargamos en poluciones nocturnas, sueños eróticos, fantasías, etc.

Nuestra ignorancia nos hace imposible responder constructivamente tanto a los impulsos del átomo del Padre como a los del Espíritu Santo, por lo que el Padre recurre al trabajo a través del Hijo y lo envía a la humanidad para que viva un drama cósmico que es tanto histórico como simbólico, de tal forma que tengamos la oportunidad de ser redimidos con el sacrificio de la cruz. Y como tal como es arriba es abajo, de forma interna el Padre trabaja con el átomo del Hijo para crear un shock de consciencia que influya directamente en el corazón del hombre.

El átomo del Hijo se encuentra en la glándula Pituitaria, detrás del entrecejo y en lo profundo de nuestro cerebro, y ésta se corresponde con el corazón. Esta glándula es importante a nivel físico y esotérico, pues entre los varios tipos de hormonas que produce, una de ellas, llamada la hormona adrenocorticotropa (ACTH), estimula la función de las glándulas suprarrenales en los riñones. Esto quiere decir que cuando la pituitaria se activa en la mañana, el ACTH genera una cadena de reacciones en las que el pulso aumenta y las glándulas suprarrenales producen Cortisol.

El Cortisol se conoce como “la hormona del estrés” y estimula la síntesis de azúcares en la sangre, más cuando la Pituitaria demanda Cortisol en exceso, como cuando estamos afectados por estrés físico o emocional, los efectos negativos afectan la función del sistema inmunológico y se prolonga el tiempo requerido para sanar heridas y restaurar el cuerpo.

El Misterio de Quetzalpapálotl

La energía creadora es una fuerza sutil y volátil que se malgasta aun en condiciones que consideramos “normales” como, por ejemplo, cuando nos fascinamos con las fantasías en las plataformas sociales, cuando le damos rienda suelta a la ira, cuando nos la pasamos quejándonos, criticando o calumniando, cuando caemos como víctimas de la vergüenza por nuestra falta de ética, cuando nos fanatizamos con la pornografía, etc. Esto es importante saberlo porque cuando desgastamos innecesariamente nuestra energía creadora, no solamente generamos emociones negativas y carencias hormonales que se combinan para estresar el sistema endocrino y como efecto, la reacción de las glándulas suprarrenales genera un aura de color rojo-sangre que arropa el cuerpo.

Muchos pseudoesoteristas pueden ver este efecto en el aura, ya sea por una clarividencia incipiente o por medio de la fotografía Kirliana, instrumento inventado por científicos Rusos que puede fotografiar el cuerpo vital o Lingan Sarira de los indostanes, e incorrectamente le atribuyen a la persona atributos de “ser comunicativa” y “apasionada”, cuando en realidad lo que están viendo es una reacción negativa del cuerpo inducida por el desgaste de la energía sexual; mientras lo que debíamos estar haciendo es observando y restringiendo nuestras reacciones para proteger esta fuerza y hacerla disponible para nuestro trabajo espiritual.

Entonces resulta claro y patente por qué el Padre envía al Hijo a redimir al hombre: el cacareo mental nos ha cerrado las puertas a la voz del Padre, el abuso sexual nos ha cerrado las puertas a la voz del Espíritu Santo y ya no queda otro remedio que enviar al Hijo a que revele la Doctrina del Corazón.

La Gnosis es la Doctrina del Corazón, pero solamente cuando las virtudes se traducen en acciones, pues las intenciones para nada valen.

Cualquier parte del mí mismo puede tener buenas intenciones. ¿Y qué? El camino que conduce al abismo está empedrado con buenas intenciones.

(Samael Aun Weor, 1983)

Toda acción que vaya de acuerdo con el recto obrar, recto pensar y recto sentir crea los basamentos necesarios para el despertar de los atributos, facultades y poderes del corazón. Vivir la vida por amor a los demás resulta en el domino sobre los elementos junto con facultades como la inspiración, la imaginación y la intuición.

Cuando definimos nuestra vida como un camino iniciático, buscando la muerte de nuestros defectos, en trabajo arduo por un nacimiento segundo y viviendo en sacrificio por los demás, los méritos del corazón permiten el despertar y el ascenso de la serpiente ígnea de nuestros mágicos poderes, nuestra Divina Madre Kundalini, y esta nos transforma de forma metódica, y no mecánica, en Reyes de la Creación. Pero nada se nos da por regalado y como todo en la creación, para que el fenómeno se dé, las causas y las condiciones necesarias tienen que estar presentes.

Las facultades del corazón sólo se manifiestan cuando nuestras acciones se pintan con la belleza del espíritu y esta “belleza de la acción” tiene como símbolo de expresión a la mariposa.

Son cuatro los grandes Maestros Atlantes en el Templo del Amor en Tula y cada uno de ellos lleva consigo una mariposa grabada sobre el pecho. Son cuatro maestros que representan los cuatro caracteres del nombre del Altísimo (Tetragrammaton) y los cuatro reinos de la creación.

Uno es Assiah “el reino de la substancia”, es donde vivimos, nos movemos y cargamos con nuestra personalidad. El segundo es Yetzirah o “el reino de la formación”, donde experimentamos la magia (el efecto de las fuerzas de la naturaleza) y el reino del tiempo y la eternidad. El tercero a Briah o “reino de la creación” donde se manifiesta nuestra Divina Trimurti de nuestro Íntimo, su alma espiritual y su alma humana. Por último, el cuarto representa a Aziluth o “el reino de las emanaciones”, que es el reino del Espíritu Puro, la Corona de la Vida Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Todos llevan una mariposa en su corazón porque el amor por el trabajo interno requiere de la misma “belleza en la acción” en todos los reinos por igual, pues son los méritos del corazón los que nos conducen a la gran liberación en el reino del Espíritu Puro, donde lo único que existe es la belleza y la felicidad de la Gran Ley.

Cada uno de estos maestros lleva la prominencia de la mariposa (la belleza en la acción) mientras cargan flechas (la fuerza sexual), un recipiente de copal (un ambiente sano), el cinto que forma el infinito (la transmutación de las aguas), un penacho de plumas (la belleza del pensamiento), y un Sol (la fuerza del Cristo). Cuando estos símbolos se combinan, sintetizan la enseñanza primordial del Mártir del Calvario:

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su madero cada día, y sígame. Lucas 9:23 (Biblia Casiodoro de Reyna - 1569, 1996)

Es por eso es que los Maestros teotihuacanos nos dejaron en el legado y el diseño de Teotihuacán la figura de un microcosmos hombre en decúbito dorsal, en contacto con las estrellas y con un énfasis particular en el área del corazón.

En el Templo de Quetzalcóatl encontramos los símbolos de la serpiente emplumada y el Dios de las aguas, simbolizando la unión del fuego sagrado y las aguas de la vida en la base de la médula espinal, seguido por la Calzada de los Muertos, símbolo del canalis centralis por donde sube el fuego sagrado con sus subidas y sus bajadas para recordarnos que el ascenso de nuestra serpiente requiere de tenacidad y sacrificios continuos.

La calzada lleva al participante directamente al templo del Corazón, simbolizado con la majestuosa Pirámide del Sol (el Cristo), y entre el corazón y el Templo de la Luna (la mente), la antesala de los Jaguares y el Templo de Quetzalpapálotl. Quetzalpapálotl es la “mariposa preciosa”, atributos del alma, y es el templo que enfatiza la “belleza en la acción” de las virtudes del corazón.

Para subir a la plataforma que da acceso al templo hay cuatro escalones principales; cuatro son las pruebas iniciáticas que aparecen como duras experiencias en la vida y que tienen que ver con los elementos de la tierra, el agua, el aire y el fuego. Estas pruebas de los elementos requieren que ante las dificultades del día a día, demostremos estabilidad emocional (tierra), serenidad de carácter (fuego), concentración e imaginación (aire) y la habilidad de adaptarnos a los cambios y a las circunstancias (el agua) en expresiones que demuestran belleza interior.

Una vez en el templo, una serie de columnas bellamente labradas conducen al punto central de la estructura: el Patio de los Pilares. El patio es abierto hacia los cielos y los puntos cardinales se identifican por sus labrados. Dos columnas al Norte y dos al Sur presentan quetzales, símbolos (como toda ave preciosa) del Espíritu Santo. Tres columnas al Este, águilas y tres al Oeste, lechuzas o búhos. Encerradas entre cuatro columnas angulares.

Para entrar al Templo el practicante debe subir por escalinata de diecisiete escalones que simboliza el Arcano de la Esperanza. Arcano significa “misterio” y éste nos habla del misterio de aquellos que triunfan en el trabajo de la transmutación de las aguas y reciben como recompensa el Lucero de la Mañana; Quetzalcóatl-Venus simbolizado por la estrella de ocho puntas. Una vez arriba, cinco amplias entradas le dan acceso al templo, símbolo de la Ley y el Karma, pues el practicante, aun siendo un iniciado, nunca está exento de la Ley.

La orientación del quetzal, de sur a norte, es símbolo de la “vía directa” o el camino del filo de la navaja que siguen los budas de compasión. Estos iluminados son grandes maestros que siempre regresan por amor en sacrificio por la humanidad: Quetzalcóatl, Buda, Hermes Trismegisto, y Jesús el cristo son ejemplos de estos budas maytreyas.

Las columnas del Este con sus águilas representan al Cristo Sol que emerge victorioso de entre las tinieblas venciendo la muerte, y en las del Oeste el búho, representando la región de Xolotl- Quetzalcóatl, símbolo de las tinieblas de la ignorancia, las tentaciones y la muerte mística. En un lado el Sol (el águila), en el otro la Luna (el búho) y en el centro, el camino del filo de la navaja para recordarle al practicante y al iniciado que el camino se encuentra lleno de peligros.

Las columnas del Este con sus águilas representan al Cristo Sol que emerge victorioso de entre las tinieblas venciendo la muerte, y en las del Oeste el búho, representan la región de Xolotl-Quetzalcóatl, símbolo de las tinieblas de la ignorancia, las tentaciones y la muerte mística. En un lado el Sol (el águila), en el otro la Luna (el búho) y en el centro, el camino del filo de la navaja para recordarle al practicante y al iniciado que el camino se encuentra lleno de peligros.

Cada columna encierra entre glifos que asemejan “movimiento”, o el principio hermético de la vibración, el ondular de la serpiente dando apoyo a los ojos de Tlaloc, el dios de las Aguas.

Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra. El Kybalion

Las columnas del Norte y Sur enfatizan los Arcanos 2 y 8 de la cábala. Indican que el triunfo se haya basado en el amor por la mujer en el sacramento del matrimonio y que en el trabajo hacia nuestro Real Ser, el practicante debe vestirse de paciencia y saber recibir los sacrificios y el sufrimiento con gratitud y agradecimiento.

Las columnas al oriente y al occidente son tres cada una, enfatizando los Arcanos 3 y 24 de la cábala, símbolos de nuestra Madre Celeste donde resalta el misterio de cómo la belleza interior nos trae poder material y espiritual y ella, como La Tejedora, enhebrando la trama y la urdimbre de cómo enfrentamos nuestras experiencias en la vida, pues su axioma es:

Malla tras malla teje mi telar, telas para mi honra y telas para honrar. Arcano 24

En las noches estrelladas del espacio infinito los grandes maestros se reunían para celebrar el advenimiento del Cristo Cósmico en todos aquellos practicantes que se convertían en el Lucero de la Mañana. Es en el Templo de las Mariposas donde los Grandes Iniciados recibían la enseñanza sobre los peligros del camino secreto y determinaban si su desarrollo continuaba por la Vía Directa de los Budas de Compasión o por el camino espiral de los Budas de Contemplación.

El Templo de las Mariposas se destaca en Teotihuacán por ser la única estructura de pilares grabados donde resaltan las piedras preciosas como símbolos de las virtudes del alma. Evidentemente el templo es una celebración de la belleza en la acción que emana de un corazón puro.

Que todos los seres sean felices.

Que todos los seres sean dichosos.

Que todos los seres sean en paz.

Enviado por: Ricardo Santana Laracuente. Phoenix, Arizona

Imágenes: Templo de las Mariposas en Teotihuacán. Fotos Lupita Rodríguez y Jenaro Reyes.

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