Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

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¿Cómo vivir aquí y ahora el Evangelio de Juan?

Respuesta de la revista

Este apóstol nos representa el verbo, la palabra, nos indica el hablar con precisión, con certeza, con armonía, es preciso recordar que no solo de pan vive el hombre, sino también de diversos factores psicológicos.

Bien sabido es que “la palabra produce figuras geométricas objetivas”. Tales figuras se llenan de materia cósmica, y cristalizan materialmente. Las figuras geométricas de las palabras están demostradas concretamente en las cintas magnetofónicas. Basta hacer pasar la aguja para que resuenen con intensidad todas las palabras que el parlante haya pronunciado”.

Comprendiendo esto, nos damos cuenta que no solamente se mata con ametralladoras, pistolas o bombas, también se puede matar con nuestras actitudes y con nuestras palabras hirientes, muchos de nuestros seres queridos podrían vivir más si no los insultáramos, o hiriéramos con nuestras palabras llenas de odio, de resentimiento, con nuestra mirada o con nuestras acciones crueles. Las palabras arrítmicas, aunque no sean vulgares también son ofensivas y destructivas.

Toda palabra cargada de ira, y toda palabra irónica, son un puñal asesino que hiere la conciencia del prójimo en el Mundo de la Mente, no solamente se hiere a los demás con palabras groseras o con finas y artísticas ironías, sino también con el tono de la voz, con el acento inarmónico, arrítmico.

El poder del verbo crea o destruye, lamentablemente nosotros solo lo usamos para destruir, también lo utilizamos mal cuando nos dedicamos al vituperio, a la murmuración y la calumnia. Hay silencios delictuosos, hay palabras infames. Se debe calcular con nobleza el resultado de las palabras habladas, el chisme y la calumnia han llenado el mundo de dolor y amargura.

Es mejor criticarnos a sí mismos, porque entonces sabemos cómo somos realmente y se tiene la posibilidad de cambiar internamente

Más información: Revista la Sabiduría del Ser 88, cap: “El Apóstol Juan”

Respuesta del maestro Samael Aun Weor

Voy a enseñarles … los mantrams con los cuales podemos desarrollar nuestras fa-cultades. MANTRAM significa «palabra de poder». Sabed vosotros que el sonido produce efectos visibles y tangibles para todo el mundo. Una bala de cañón, por ejemplo, con su sonido hace romper los vidrios de toda una manzana de casas. Una palabra suave apacigua la Ira, una palabra irónica pro-voca muchos sentimientos en el que la escucha. Así, el sonido es la causa causorum de todo lo creado. Con justa razón dijo Juan: «En el principio era el verbo y el verbo estaba con Dios y el verbo era Dios, por él todas las cosas fueron hechas y sin él nada de lo que es hecho hubiera sido hecho». S.J. Cap. I Vers. 1, 2, 3.. Samael Aun Weor. “Conf. El Poder de los Mantrams

Respuesta de los alumnos del ICQ

Nombre: Efreny María Gómez de Aranda | Ciudad: Bogotá, Colombia. | El evangelio de Juan está hablando de la lengua de doble filo, con ella podemos consolar a una persona, o también hacerla sufrir hasta llegar a una pena moral. El apóstol Juan nos está hablando sobre nuestra lengua, que sirve para el bien o para el mal. Cuando es para el mal herimos los sentimientos de las personas, que las herimos con rencor, con odio, pero con el verbo también podemos consolar, darle confianza a una persona. También será conveniente que aprendamos del apóstol Juan a manejar el verbo para que sea luz y no tinieblas.

Nombre: Xiomara Granados | Ciudad: Venezuela | Representa que debemos esforzarnos día a día en ser dignos hijos del padre en cuerpo y alma portadores de las más elevadas virtudes, así que no es solo tener conocimiento, sino ser y vivir de acuerdo a los preceptos más elevados como lo hizo Jesús el maestro (Dios hecho carne) en pensamiento, palabra y acción, algo que se debe hacer a diario de instante en instante.

Nombre: María Celina Mendoza | Ciudad: Venezuela | Vivir aquí y ahora de acuerdo al evangelio de Juan..., sería dando una correcta y consciente utilidad a la palabra, al verbo. Estamos utilizando el verbo para destruir, la palabra para difamar, nuestra lengua hace daño y no nos damos cuenta de ello, es procedente mejor auto criticarnos para así corregirnos y no usar el verbo en hablar mal de los demás. Juan es el apóstol del verbo y nos dejó la enseñanza sobre este don. Debemos abandonar las prácticas del chisme, el rumor, la injuria, difamación, producto de los defectos psicológicos que abusan del verbo. Así como también tratar de hablar con palabras y actitudes que guarden respeto y consideración, sin groserías, sin gritos, sin ironías ni dobles sentidos, haciendo uso correcto del verbo, evitando así manifestaciones del ego animal a través de él. El verbo es sagrado.