Gnosis Instituto Cultural Quetzalcóatl

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51

El Tao les da la vida, la Virtud las sustenta, la Materia les da forma, el Entorno las perfecciona.

Por ello, todas las cosas sin excepción veneran el Tao y rinden homenaje a la Virtud.

Nadie les ha ordenado venerar el Tao y rendir homenaje a la Virtud, pero siempre lo hacen de manera espontánea.

Es el Tao el que les da la vida:

Es la Virtud la que las sustenta, las hace crecer, las conserva, las protege, las alienta, las alimenta y las cubre bajo sus alas.

Dar la vida sin atribuirse nada, hacer la propia labor sin acumular nada por ello, ser un líder, no un carnicero, a esto se llama la Virtud escondida.

 

52

Todo cuanto se encuentra bajo el Cielo tiene un Origen común.

Este Origen es la Madre del mundo.

Tras conocer a la Madre, podemos empezar a conocer a sus hijos.

Tras conocer a los hijos, debemos retornar y preservar a la Madre.

Quien lo hace no correrá peligro, aunque su cuerpo sea aniquilado.

¡Bloquea todos los pasajes!

¡Cierra todas las puertas!

Y al final de tus días no estarás rendido.

¡Abre los pasajes!

¡Multiplica tus actividades!

Y al final de tus días permanecerás indefenso.

Ver lo pequeño es tener visión interna.

Preservar la debilidad es ser fuerte.

Utiliza las luces, pero vuelve a tu visión interna.

No atraigas desgracias sobre ti.

Esta es la manera de cultivar lo Inmutable.

 

53

Si poseyera tan sólo el más pequeño grano de sabiduría, andaría por el Gran Camino, y mi único miedo sería desviarme de él.

El Gran Camino es muy llano y recto, aunque la gente prefiere senderos tortuosos.

La corte es muy limpia y está bien provista, aunque los campos están yermos y llenos de malas hierbas; ¡y los graneros están completamente vacíos!

Llevan ropas lujosas, portan afiladas espadas, se hartan de comida y bebida, ¡poseen más riquezas de las que pueden disfrutar!

¡Son los heraldos del latrocinio!

En cuanto al Tao, ¿qué pueden saber de él?

 

54

Lo que está bien plantado no puede desenraizarse.

Lo que está bien ceñido no puede soltarse.

Tus descendientes harán ofrendas a los antepasados de generación en generación.

Cultiva la Virtud en tu propia persona y se convertirá en una verdadera parte de ti.

Si la cultivas en la familia, permanecerá.

Si la cultivas en la comunidad, vivirá y crecerá.

Si la cultivas en el estado, florecerá abundantemente.

Si la cultivas en el mundo, se volverá universal.

Por ello, una persona debe ser juzgada como una persona; una familia como familia; una comunidad como comunidad; un estado como estado.

¿Cómo puedo conocer el mundo?

Por lo que se halla en mi interior.

 

55

Quien está anclado en la Virtud es como un recién nacido.

Las avispas y las serpientes venenosas no le pican, ni le atacan los animales feroces, ni las aves rapaces se abalanzan sobre él.

Sus huesos son tiernos, blandos sus tendones, pero se agarra firmemente.

No ha conocido la unión del macho y la hembra, mas crece en toda su plenitud, y conserva su vitalidad con perfecta integridad.

Grita y llora todo el día sin enronquecer, porque encarna la perfecta armonía.

Conocer la armonía es conocer lo Inmutable.

Conocer lo Inmutable es tener visión interna.

Precipitar el crecimiento de la vida es nefasto.

Controlar la respiración a voluntad es violentarla.

Crecer de más es envejecer.

Todo esto es contrario al Tao, y lo que es contrario al Tao pronto deja de existir.

 

56

El que sabe no habla.

El que habla no sabe.

¡Bloquea todos los pasajes!

¡Cierra todas las puertas!

¡Mella los filos!

¡Deshaz los nudos!

¡Armoniza todas las luces!

¡Une al mundo en un todo!

A esto se llama la Totalidad Misteriosa, a la que no puedes cortejar ni rechazar, beneficiar ni dañar, enaltecer o humillar.

Por ello, es lo más Elevado del mundo.

 

57

Se gobierna un reino mediante leyes ordinarias; se hace una guerra con movimientos extraordinarios; pero se gana el mundo dejándolo estar.

¿Cómo sé que esto es así? ¡Por lo que se halla en mi interior!

Cuantos más tabúes y prohibiciones haya en el mundo, más pobre se hace la gente.

Cuantas más afiladas sean las armas que la gente posee, mayor confusión reina en el país.

Cuanto más lista y astutas sean las gentes, con mayor frecuencia suceden cosas extrañas.

Cuanto más completas se promulguen leyes y decretos, más malhechores y ladrones aparecen.

Por ello, el Sabio dice:

Yo no actúo, y la gente se transforma sola.

Amo la quietud, y la gente se encauza de manera natural.

No emprendo ningún negocio, y la gente prospera.

No tengo deseos, y la gente retorna a la Simplicidad.

 

58

Cuando el gobernante es discreto, el pueblo es simple y feliz.

Cuando el gobernante es perspicaz, el pueblo es astuto e infeliz.

La desdicha es lo que la dicha presiona, la dicha es lo que la desdicha esconde.

¿Quién puede conocer el final definitivo de este proceso?

¿Acaso no existe una norma de justicia?

Pero lo que es normal pronto se convierte en anormal, y lo que es propicio pronto se vuelve de mal augurio; durante mucho tiempo ha estado la gente en un dilema.

Por ello, el Sabio cuadra las cosas sin cortar, esculpe sin desfigurar, endereza sin forzar, y esclarece sin deslumbrar.

 

59

Para gobernar al pueblo y servir al Cielo, no hay nada como la sobriedad.

Ser sobrio es retornar antes de andar errante.

Retornar antes de andar errante es poseer una doble reserva de Virtud.

Poseer una doble reserva de Virtud es superar todas las cosas.

Superar todas las cosas es alcanzar una altura invisible.

Sólo quien ha alcanzado una altura invisible puede tener un reino.

Sólo quien ha conseguido a la Madre del reino puede perdurar mucho tiempo.

Esta es la manera de estar profundamente enraizado y firmemente enraizado y firmemente establecido en el Tao, el secreto de la larga vida y de la visión duradera.

 

60

Gobernar un gran reino es como cocinar un pescado pequeño.

Cuando se gobierna el mundo conforme al Tao, los demonios carecen de poderes espirituales.

No sólo los demonios carecen de poderes espirituales, sino que los espíritus mismos no pueden dañar a la gente.

No sólo los espíritus no pueden dañas a la gente, sino que el Sabio mismo no daña a su pueblo.

Si tan sólo el gobernante y sus súbditos se reprimieran de dañarse mutuamente, se acumularían en el reino todos los beneficios de la vida.